Hatem Eduardo Dasuky Quiceno fue, hasta octubre de 2022, ministro consejero de la embajada de Colombia en Chile. En 2024 la Fiscalía le imputó los delitos de acto sexual violento y acoso sexual por una sucesión de agresiones que habría cometido en contra de una empleada de esa embajada. Pese a que su proceso está en curso y se encuentra formalmente acusado, en septiembre la ministra Paola Holguín lo nombró asesor de su despacho.
El pasado 15 de octubre, el presidente Abelardo de la Espriella pronunció un discurso en el Museo Santa Clara, en Bogotá, en el que expuso su visión sobre el papel que tendrá el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes durante su gobierno. Empezó por anticipar que cambiará la denominación de esa cartera —a la que rebautizó el gobierno anterior— para volver al singular: cultura. También, para incluir la palabra patrimonio. Dijo que hacerlo es “un golpe directo al wokismo y a la ideologización de la cultura”.
De la Espriella se detuvo para definir eso que llamó wokismo. Dijo que es una corriente ideológica que pervierte “los valores, la tradición familiar y la identidad nacional”; que su gobierno tiene “el deber moral de impedir que los espacios culturales sean captados por el social comunismo ateo y enemigo de los valores fundamentales sobre los cuales se erige la nación”; y que combatirá “el relativismo moral”.
Tres semanas antes de ese discurso, el 22 de septiembre, la ministra Paola Holguín nombró como asesor de su despacho a Hatem Eduardo Dasuky Quiceno, que en 2024 fue imputado por la Fiscalía por los delitos de acto sexual violento y acoso sexual. Dasuky es asesor, está adscrito al despacho de la ministra y coordina el Grupo de Cooperación y Asuntos Internacionales.

El nuevo asesor de la ministra —que a la derecha del presidente aplaudía su discurso— está acusado de haber aprovechado su cargo como ministro consejero de la embajada de Colombia en Chile para forzar acercamientos sexuales con una empleada de esa misión diplomática. Los hechos por los que lo imputó la Fiscalía ocurrieron en 2019.
El escrito de acusación en contra de Dasuky, que conoció El Armadillo, reconstruye las agresiones por las que el ahora asesor de la ministra de las Culturas está siendo procesado: en julio de 2019, Bianca Hincapié, economista de la Universidad de Antioquia, viajó a Santiago de Chile para trabajar en la embajada de Colombia.
La reconstrucción de la Fiscalía da cuenta de que la situación de acoso comenzó incluso antes de ese momento. Dasuky, afirma ese documento, le preguntó antes de su llegada si “tenía novio”, si era “activa sexualmente” y “si iba a llegar sexy”. Le dijo, además, que él sería su jefe y le aseguró que esas preguntas se las hacía por orden del entonces embajador Alberto Rendón.
Luego de su llegada a ese país, entre agosto y noviembre de 2019 continuó, de acuerdo con el escrito de la Fiscalía, una secuencia de agresiones por parte de Dasuky. Primero, le anunció a Hincapié que él como segundo al mando de esa misión diplomática tenía la potestad de destituir funcionarios, luego se ofreció para ayudarle a encontrar una vivienda en la capital chilena y se valió de esa circunstancia y de sus conexiones políticas para presionarla.
En una de esas ocasiones le propuso que fueran a su apartamento “a pasarla bueno”. Ante la negativa de Hincapié “y ya en el vehículo en un semáforo, el señor Hatem coloca su mano en la entrepierna izquierda de la señora Bianca sin su consentimiento, al tiempo que le hacía manifestación de tipo sexual”, dice el documento. Luego, las agresiones escalaron. Aunque El Armadillo se reserva los detalles para preservar la intimidad de la víctima, el escrito de acusación reconstruye de manera muy precisa los actos de violencia sexual que motivaron la imputación.
El caso llegó a medios de comunicación en 2021 luego de que Hincapié agotara, sin éxito, varios recursos internos en la Cancillería para denunciar las presuntas agresiones. De acuerdo con la versión que le dio a Noticias Uno en noviembre de ese año el ya para entonces exembajador Rendón, él mismo solicitó la desvinculación de Dasuky luego de conocer la situación, pero su pedido fue desestimado. Para ese momento, Hincapié ya completaba una extensa incapacidad laboral a raíz, según su versión, de las consecuencias para su salud mental de las agresiones que sufrió.
Rendón fue reemplazado por decisión del presidente Iván Duque en marzo de ese año y en su lugar fue nombrado embajador el exministro Guillermo Botero. Con esa decisión, Hincapié quedó aún más desprotegida. Tampoco recibió respuesta de la entonces vicepresidenta y canciller Martha Lucía Ramírez, pese a que le escribió a su correo institucional para informarle sobre la situación. Entretanto, un comité de convivencia de ese ministerio la invitó a conciliar con su presunto agresor.
Ese mismo año interpuso la denuncia ante la Fiscalía y fue entonces cuando decidió hacer público lo sucedido y aceptó hacer la entrevista con Noticias Uno y otra con Blu Radio. Pero Dasuky contraatacó: denunció a Hincapié por injuria y calumnia, y en julio de 2022 el portal Los Irreverentes —la plataforma comunicacional de la derecha fundada por Ernesto Yamhure— publicó una nota en la que cuestionó a la canciller Ramírez: “Durante más de 15 meses la cancillería [SIC] colombiana le ha venido pagando un jugoso salario en dólares a una funcionaria que dice estar incapacitada para trabajar pero que se muestra muy activa en las redes sociales”. Esa publicación no incluyó referencia alguna a las denuncias de Hincapié contra Dasuky.
Por ese mismo motivo, el supuesto abandono del cargo, la Cancillería abrió en contra de Hincapié un proceso disciplinario a partir de una denuncia anónima. Sin embargo, fue absuelta y continúa vinculada a la embajada en condición de estabilidad laboral reforzada, una figura que protege a los trabajadores para que no sean despedidos de manera injustificada o cuando se encuentran en condición de vulnerabilidad.
“Persecusión política”
Hatem Eduardo Dasuky Quiceno es, igual que la ministra Holguín, comunicador social – periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana, de Medellín. Su carrera profesional la ha hecho casi siempre al lado del uribismo. Aunque en su hoja de vida solo registra empleos en el servicio exterior, al que llegó en 2005 durante el primer gobierno de Uribe —además de su paso por Chile fue cónsul en Montreal y primer secretario de la embajada de Colombia en El Salvador—, también trabajó en los 90 como reportero de televisión y ha hecho parte de algunas campañas políticas en las que su papel ha sido el de estratega de comunicaciones y relacionista público.
En 2009 la Silla Vacía publicó un confidencial en el que contó que Dasuky fue designado asesor de la Secretaría Privada de la Presidencia y del propio presidente Uribe. “Dasuky es de la cuerda de José Obdulio Gaviria y en Palacio dicen que lo trajeron para equilibrar el poder del tercer piso, donde está el secretario Bernardo Moreno y Paola Holguín, quien reemplazó a Gaviria”, dice esa nota.
En 2013, ese mismo medio reconstruyó en una crónica un encuentro del Centro Democrático en momentos en que empezaba a configurarse la estrategia de ese partido para enfrentar a Juan Manuel Santos. Esa nota se refiere a Dasuky como el jefe de comunicaciones de esa colectividad recién fundada que se preparaba para participar por primera vez en elecciones.
Esas relaciones políticas explican que ya en el gobierno de Gustavo Petro —y luego de que fue retirado por decreto de su cargo en la embajada en Chile— Dasuky haya acudido al argumento de que las acusaciones en su contra por las agresiones sexuales que habría cometido contra Bianca Hincapié eran parte de una “persecución política”.
Así lo argumentó en una denuncia que interpuso contra Carmen Ramírez, del Pacto Histórico, que en el periodo 2022-2026 fue representante a la Cámara por la circunscripción internacional (colombianos residentes en el exterior). La denuncia de Dasuky la motivó un trino de la congresista, en octubre de 2022, en el que celebró la salida del diplomático de la embajada en Chile: “Por fin un poco de justicia con Bianca Hincapié, quien soportó durante años el acoso sexual y laboral de este funcionario acomodado de las élites”, escribió Ramírez.
En 2023, la Corte Suprema de Justicia falló a favor de la congresista y desestimó la idea de que su publicación y las denuncias sobre el caso fueran el resultado de una persecución política. En su lugar, como publicó Cambio luego de ese fallo, ese tribunal consideró que Ramírez se basó en la información que ya había sido publicada en medios y en las versiones que le ofreció Hincapié de manera directa. Eso, dijo la Corte, “le permitió incluso advertir que sus reclamaciones de orden penal y disciplinario no estaban siendo atendidas”.

En agosto pasado, Hatem Dasuky celebró con una publicación en LinkedIn la designación de Paola Holguín como ministra: “Tengo la fortuna de conocerla muy bien, personal y laboralmente, trabajamos juntos en la Presidencia de la República y he sido testigo de su inmenso amor por la patria, su entrega y vocación por el servicio público”, escribió.
En su nuevo cargo en el despacho de Holguín, Dasuky tiene la responsabilidad, entre otras funciones, de coordinar el equipo que actúa como enlace entre el Ministerio y los organismos de cooperación internacional, y de gestionar alianzas estratégicas con otros países y organismos multilaterales.
En una columna de opinión que publicó en abril pasado en Minuto 30, escribió sobre el estado en que, a su juicio, quedaba la política exterior de Colombia al finalizar el gobierno Petro: “Colombia no puede darse el lujo de tener una política exterior emocional, errática o politizada, la diplomacia debe servir para abrir mercados, atraer inversión, blindar intereses estratégicos, buscar mecanismos de cooperación y proteger a los colombianos en el exterior”, escribió.
El Armadillo trató de contactar a Dasuky por medio del número telefónico que aparece en el escrito de acusación y también de su correo institucional del Ministerio de las Culturas, pero no obtuvo respuesta. La que sí contestó fue la Oficina de Divulgación y Prensa de esa cartera.
En una respuesta por escrito (dé clic aquí para leerla completa), esa dependencia reconoció que conoce el proceso en su contra, pero dijo que, por el momento el Ministerio “no ha sido informado de decisión judicial alguna que haya sido dictada dentro del proceso que se le sigue al mencionado funcionario, que le impida acceder y ejercer el cargo”. Agregó que hasta que no haya “una sentencia en firme que lo declare culpable de los punibles por los que se le investiga, permanece incólume su inocencia y su derecho fundamental al trabajo”.
En su discurso del 15 de octubre en el Museo Santa Clara, De la Espriella también dijo que llegó para “cambiar la política para siempre” y que su “lucha abierta y frontal contra el wokismo” debe ser la de todos los funcionarios del Estado, que no admitirá ambigüedades: “Quien está en el gobierno del tigre debe defender los mismos principios y valores fundamentales, si no es así, debe dar un paso al costado”.




