El partido de Gobierno espera aumentar en 20 % su votación en Antioquia para las legislativas respecto a sus resultados de 2022. La lista cerrada que se consolidó tras la consulta de 2025 llevó varias caras nuevas a la contienda y recogió distintas facciones del progresismo que hoy compiten por la visibilidad en medio de un mandato de unidad. Una figura cercana al presidente Petro está en el centro de las tensiones.
Por Vanesa Restrepo y Juan David López Morales.
En la mañana del pasado 12 de febrero, mientras en el Parque de Berrío se alistaba la tarima que horas después pisaría el candidato presidencial Iván Cepeda, en un centro comercial del sur de Medellín un grupo de hombres conversaba sobre la campaña al Congreso del Pacto Histórico. Uno de ellos era Luis Eduardo Llinás, quien hasta hace unos meses fue simultáneamente director de la DIAN y de la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF).
Además de ser uno de los hombres más cercanos a Petro, Llinás es señalado en distintos círculos de la izquierda como el poder detrás de por lo menos dos candidaturas antioqueñas con opciones reales de llegar al Congreso: la de Kamelia Zuluaga, puesto 15 de la lista al Senado; y la de Verónica Estrada, segunda en la lista a la Cámara por Antioquia. Ambas llegaron a esas posiciones en las listas por sus resultados en las consultas internas del partido, en octubre de 2025. El apoyo de Llinás es, al mismo tiempo, un factor de tensión con otros sectores, entre los que están las cabezas de lista del partido: Hernán Muriel, a la Cámara; y Carolina Corcho, al Senado.
Tres fuentes que conocen los manejos de la campaña, pero que pidieron omitir sus nombres, le dijeron a El Armadillo que Llinás pidió ese encuentro por solicitud directa de Petro, para “ayudar” en la campaña al Congreso. Dos de ellas coinciden en señalar que su interés real era acercarse a “la gente de Cepeda”, y eventualmente al candidato, para buscar luego una designación como líder de la campaña en el departamento. Además de Llinás y “la gente de Cepeda”, en la reunión estuvo un exconcejal de Cáceres, cercano a Julián Bedoya y a quien otra fuente identifica como operador político de Llinás en la región.
De la reunión no hay un balance claro, pero dos personas cercanas a la campaña presidencial dicen que es poco probable que haya un encuentro privado entre Cepeda y Llinás, por la desconfianza que el exdirector de la DIAN genera en varios sectores del Pacto.
Llinás, en efecto, despierta amores y odios entre sus copartidarios. La senadora Isabel Zuleta, por ejemplo, le dijo a El Armadillo que se opone públicamente a que el exfuncionario participe de cualquier campaña por varias razones. La primera, por las acusaciones de corrupción que pesan sobre él, pues mientras era director de la DIAN fue cuestionado por mantener en la dirección de Aduanas de Buenaventura a un hombre vinculado con el contrabandista conocido como Papá Pitufo, que en 2022 aportó $500 millones a la campaña de Petro. Aunque el mismo presidente ha dicho que ordenó devolver esos aportes, no está demostrado que la orden se hubiera cumplido.
Además, en 2024, la Procuraduría abrió una investigación contra Llinás y el exdirector de la Ungrd, Olmedo López, por presunto tráfico de influencias e interés indebido en la celebración de contratos porque presuntamente López habría contratado a dos personas por recomendación de Luis Eduardo Llinás; uno de ellos fue José Ignacio Llinás, hermano del entonces director de la UIAF y quien acompaña en campaña a la candidata al Senado Kamelia Zuluaga.

Pantallazo del Facebook de José Ignacio Llinás.
La segunda razón por la que Zuleta rechaza la presencia de Llinás en la campaña es, precisamente ese apoyo a la candidatura de Kamelia Zuluaga, quien arrasó en la consulta interna del Pacto en octubre del 2025 en Ciénaga de Oro, Córdoba —el pueblo de Llinás—, mientras en Antioquia, donde nació, estudió y ha trabajado, obtuvo menos del 10 % de sus 34.316 votos. Zuluaga es más conocida por el trabajo de su madre, Edith Margoth Navarro, cercana a la Colombia Humana, quien hace cuatro años aspiró sin éxito a la curul de la Circunscripción Transitoria Especial de Paz que reúne a 13 municipios del Norte, Nordeste y Bajo Cauca. Navarro participó con el aval de una asociación de caucheros de Caucasia.
“Cuestiono su apoyo a Kamelia, es decir, las denuncias que han sido públicas, pero si él ha hecho parte (de la campaña), yo no me he enterado (…) Cuando una persona tiene denuncias por corrupción, esas denuncias se trasladan a la candidatura y yo no puedo estar de acuerdo con eso. Pero no soy la que toma las decisiones en el partido”, dijo Zuleta.
También despierta dudas la figura de Verónica Estrada, segunda en la lista de la Cámara, quien pese a ser de Caramanta, en el Suroeste antioqueño, cultivó la mayor parte de sus 7.151 votos en el Bajo Cauca, el territorio de influencia de Llinás.
El pasado 2 de marzo, el portal El Bagre Noticias publicó unos pantallazos en los que se evidencia que un líder de un asentamiento irregular comunicó en un grupo de WhatsApp de los habitantes de esa zona que el alcalde de El Bagre, Marco Trespalacios, los “invitaba” a votar por Estrada. “No es un compromiso, el que quiera lo hace, pero sí les digo que para recoger hay que sembrar”, escribía el líder, según uno de esos pantallazos.
Una fuente de la campaña contó bajo reserva que creen que detrás de ese resultado hubo maquinarias locales y hasta sospechan de una posible compra de votos. Estrada lo ha negado al ser confrontada en el partido. Frente a la pregunta de El Armadillo, la candidata negó ser cercana a Llinás y aseguró que sus votos se deben “a una trayectoria como líder social y campesina” y a haber trabajado en esa región y en otras como Urabá y el Suroeste durante las campañas de Petro en 2018 y 2022.
Estrada es ingeniera de minas y trabajó en empresas de ese rubro en Buriticá, Antioquia y Marmato, Caldas, entre 2021 y 2024. En 2025, dos meses después de la llegada de Llinás a la DIAN, dio el salto al sector público. En marzo de ese año, firmó un contrato por $78 millones para “brindar apoyo y acompañamiento a la Dirección General [de la DIAN] en la elaboración de estudios, lineamientos y políticas tendientes a fortalecer las acciones de control y fiscalización en el sector minero”. Su llegada a la DIAN, dice, se dio porque mandó su hoja de vida a “una convocatoria pública en la que el director (Llinás) no tuvo nada que ver”.
Llinás no es una figura nueva entre la izquierda en Antioquia. En 2018 fue coordinador departamental de la campaña Petro a la Presidencia y un año después se quemó en su aspiración a la Asamblea, con 2.371 votos. Al menos una vez se reunió con Olmedo López y Nicolás Petro, en 2020, según un trino en el que solo se refiere a la importancia de “conocerse para adelantar procesos territoriales”. Además, en 2021, durante la alcaldía de Daniel Quintero, fue contador del Museo Casa de la Memoria.
En 2022 volvió a liderar la campaña de Petro en Antioquia y fue parte de la comisión que creó Quintero para hacer un empalme con el recién electo Gobierno nacional y que generó una tensión con el Gobierno departamental de Aníbal Gaviria. En esa comisión también participaron el senador conservador Carlos Andrés Trujillo, la representante a la Cámara María Eugenia Lopera (ahora aspirante liberal al Senado) y el exsecretario de Gobierno de Quintero, Esteban Restrepo. Llinás era el encargado del proyecto de metrocables que hoy sigue sin estudios de factibilidad.
En sesión de mesa técnica trabajamos sobre rutas del Metro Cable Estrella-Itagüí-San Antonio de Prado, que beneficiará a más de 600 mil personas en el sur del Valle de Aburrá. Pronto muy buenas noticias para todos. #Unidos pic.twitter.com/Ammq67CZ4i
— Daniel Quintero 🇨🇴 (@QuinteroCalle) July 5, 2022
Llinás renunció a su cargo en la UIAF dos días antes de la consulta del Pacto Histórico, y dejó el de la DIAN un día después de las votaciones, el 27 de octubre. Le preguntamos sobre su rol en las campañas del Pacto este año y por su vinculación con las candidatas Estrada y Zuluaga, pero al cierre de esta historia no había respondido.
Pero el de Llinás no ha sido el único foco de polémicas dentro del Pacto en Antioquia. El mismo 12 de febrero, justo antes de que Cepeda diera su discurso en el Centro de Medellín, buena parte de los candidatos al Congreso subieron a la tarima y cada uno habló, en promedio, tres minutos. Hubo dos excepciones: Hernán Muriel, cabeza de lista a la Cámara, que habló cinco minutos y medio; y Carolina Corcho, primera en la lista al Senado, que habló 12 minutos y medio, casi la mitad de lo que duró el discurso de Cepeda. El protagonismo de Corcho, quien fue precandidata presidencial en la consulta de octubre, reavivó una conversación que dos días antes terminó con un halón de orejas interno.
(Vea también: Antioquia según Cepeda: el candidato del petrismo le habló a su electorado más fiel con Uribe en el centro de su discurso)
Ese 10 de febrero la Dirección Nacional Provisional del Pacto Histórico envió una circular interna en la que, además de dar la orden de no votar las consultas presidenciales, prohibía darle prioridad al uso de la imagen de los candidatos. “La publicidad de nuestra campaña usará la imagen del candidato único de nuestro partido a la Presidencia: Iván Cepeda (…) Nos abstendremos de propaganda personal en listas cerradas: se vota por el Pacto, no por individualidades. La fuerza es colectiva. Hay un proyecto histórico de país”, se lee en ese documento.

Fragmento de la circular del Pacto Histórico que ordena concentrar la campaña en la «imagen colectiva».
Dos fuentes que conocen los detalles de la campaña le dijeron a El Armadillo que esa instrucción iba dirigida al equipo de Corcho, que había diseñado todo su material de campaña en torno a la figura de la candidata. “Somos una lista cerrada, la promoción tiene que ser del logo. A ella no le gustó eso, su equipo dijo que ya tenía el material (publicidad) listo, pero directriz es directriz”, señaló una de las fuentes. Su equipo, en efecto, decidió usar el material que ya estaba impreso.
Lo mismo ocurrió en la campaña de Cámara por Antioquia. Juan Esteban Jaramillo, quien la gerencia, nos dijo que la instrucción “llegó tarde” porque para ese momento ya estaba circulando publicidad de las cabezas de lista (Corcho al Senado y Muriel a la Cámara) como parte de la estrategia de campaña. Sin embargo, Jaramillo agregó que no tiene indicios de que la circular estuviera dirigida contra algún candidato o candidata en particular.
Una semana antes de este episodio, la campaña de Corcho había sufrido otro golpe. A principios de febrero varios candidatos al Senado criticaron la estrategia de comunicaciones de la campaña y presionaron por la salida de quien la lideraba: Diego Hernández, ficha de Corcho. Su reemplazo fue Gloria Oramas, excandidata al Concejo de Bogotá, lideresa tradicional de la izquierda en Bogotá, muy cercana a Petro y a Llinás en la Colombia Humana.
Según una persona del equipo de la exministra de Salud, las prevenciones hacia Corcho vienen desde 2025, cuando el partido decidió someter a consulta las listas al Congreso, postura que ella promovió. Esa fuente sostiene que lo que hizo Corcho fue “impulsar la democracia dentro del partido”, pero esto llevó a que poderes más tradicionales, a los que ella llama “la cúpula de la izquierda”, no pudieran usar “el bolígrafo”, es decir, elegir a dedo los renglones de la lista cerrada.
Estrategias y caudales
Aunque las disputas por el poder y la visibilidad entre los partidos que componen el Pacto Histórico (Colombia Humana, Unión Patriótica, Polo Democrático Alternativo, Partido Comunista Colombiano y el Movimiento Progresistas, surgido de la escisión del partido MAIS) están a la orden del día, es un hecho que, por lo menos en Antioquia, cuando se trata de intervenciones en público reina la calma.
Según todas las fuentes consultadas para esta historia, eso es resultado de la consulta interna que se realizó el pasado 26 de octubre, en la que quedó claro cuál era el caudal electoral de cada candidato. En otras palabras, los votos mandan.
Hernán Muriel, el más votado a la Cámara, contó que pocos días después de la consulta tomó la iniciativa de llamar a los demás candidatos a una reunión presencial en la que acordaron aspectos estructurales de la campaña, como la estrategia política, las finanzas y la gerencia en general. Ahí se consolidó el nombramiento de Juan Esteban Jaramillo, cercano a Muriel y exintegrante del equipo legislativo de la representante Susana Gómez (Susana Boreal). “Todos firmaron y se comprometieron a privilegiar la visibilidad del partido, a rechazar la división porque esta ya no era una competencia, como en la consulta”, detalló Muriel.
La articulación en público quedó tan coordinada que cuando se les pregunta por sus cálculos electorales para este domingo, los tres candidatos que lideran la lista a la Cámara dan respuestas casi idénticas. Dicen que esperan sacar entre 250.000 y 280.000 votos, pero que no descartan que puedan llegar hasta 300.000, y que con esa votación podrían alcanzar tres curules e, incluso, disputarse la cuarta.

Izquierda: Alejandro Toro, tercero en la lista a la Cámara por Antioquia; derecha: Verónica Estrada, segunda en la lista a la Cámara por Antioquia.
Si esos cálculos son acertados, la primera curul sería la de Hernán Muriel, que se define como comunicador y activista y quien, durante el Paro Nacional, logró visibilidad con la plataforma Cofradía para el Cambio (195 mil seguidores en Instagram). Con el 33,5 % de la votación total del Pacto en Antioquia (41.612 de 124.086 votos), Muriel logró por sí solo casi la misma votación que la suma de los cinco candidatos que lo siguieron. Eso, además de asegurarle el primer lugar en la lista, lo convirtió en una figura central para la izquierda.
El resultado fue sorpresivo hasta para el mismo Muriel que esperaba sacar 25.000 votos. Su campaña se movilizó a partir de una base de datos de 10.000 personas que se inscribieron durante un mes en las plataformas de Cofradía. “Pusimos un formulario y yo esperaba que se inscribieran unas mil personas, pero solo en la primera semana se inscribieron entre 4.000 y 5.000, aunque no todas eran de Antioquia (…) Eso lo llevamos a un contact center que armamos con voluntarios, lo aterrizamos y pudimos contactarlas, con algunas de ellas nos reunimos y empezamos a tener una estrategia de votos referidos”, detalló.
La segunda curul sería de Verónica Estrada y la tercera sería para Alejandro Toro, quien logró la segunda votación más alta, con 21.741 votos. Su lugar es el tercero debido al sistema cremallera o de alternancia con el que se diseñó la lista. Aunque es cercano a Daniel Quintero, fuentes internas aseguran que en los últimos meses Toro se ha aproximado a Luis Eduardo Llinás y a Verónica Estrada. Esto se explica, en parte, porque necesita que a Estrada le vaya bien para tener más oportunidades de lograr su curul.
Toro asegura que su votación sale de recorridos por 107 municipios, de su trabajo legislativo y del apoyo de sindicatos como Sintrainagro en Urabá y organizaciones de campesinos y reclamantes de tierras del Bajo Cauca. Se define más como “el del progresismo” y sostiene que seguirá los lineamientos institucionales y apoyará a Cepeda, porque no se considera el candidato de Daniel Quintero. “Tengo mucho que agradecerle a Daniel. Uno no niega a los amigos ni la lealtad”, precisó.
De lograrse una cuarta curul, quien iría a la Cámara sería Luisa Fernanda Giraldo, ex representante estudiantil en la Universidad de Antioquia cercana a Luz María Múnera, hoy consejera presidencial para las regiones, exrepresentante a la Cámara y exconcejal de Medellín. Giraldo es lideresa del movimiento Somos Todos, adscrito al Polo Democrático en Antioquia, y obtuvo 5.543 votos en la consulta de octubre.
Por la izquierda en el corazón de la derecha
Para Danilo Castrillón, líder para Antioquia de la campaña Cepeda Presidente, en esta campaña el Pacto está dejando su “adolescencia” política. Explica que antes la izquierda dependía de figuras aisladas y estructuras pequeñas dentro del Polo, la Unión Patriótica o el Partido Comunista. Hoy, en cambio, se presenta como una estructura más organizada y con liderazgos “propios” como los de Muriel o Toro.
La meta interna del Pacto es recuperarse del triunfo arrasador de la derecha en las elecciones de Alcaldía y Gobernación, y aumentar en por lo menos 20 % la votación obtenida hace cuatro años, cuando lograron 255.372 votos para la Cámara en Antioquia. Sostienen que la estrategia para lograrlo se basa en la focalización de la campaña en los municipios identificados como claves para el Pacto. Son 56 distribuidos en todas las subregiones, pero sobre todo en Urabá, Bajo Cauca y algunos del Oriente, además de Medellín y su área metropolitana. En estos territorios y en casi todos los corregimientos y comunas de Medellín (a excepción de El Poblado) hay un equipo conformado por cinco coordinadores que se encargan de llevar mensajes para combatir “la narrativa” de que “Petro no quiere a Antioquia”. Son 85 equipos en total.
Estos equipos, explica Carlos Patiño, abogado e integrante del equipo de Carolina Corcho, no son comités permanentes ni buscan sustituir a las estructuras municipales existentes, sino aliviar su carga de trabajo. Además, al distribuir las cinco coordinaciones (tres para los candidatos más votados en el municipio y dos para elegidos por las bases locales), se evita que la campaña sea de una facción específica y se garantiza que trabaje por toda la lista cerrada.
También le preguntamos a la campaña por la posibilidad –mencionada por algunas fuentes– de que en algunas regiones las bases pongan votos por la lista a Cámara del Pacto Histórico, pero a Senado se vayan con María Eugenia Lopera (del equipo de Renovación Liberal, de Julián Bedoya) o con las fichas del senador conservador Carlos Andrés Trujillo. “Eso es algo que va a suceder, pero no prevemos que sea algo generalizado o masivo. Va a suceder en algunas regiones de manera puntual por ciertas dinámicas políticas que están muy arraigadas», respondió Juan Esteban Jaramillo. Otra fuente del partido, que pidió reserva de su identidad, aseguró que ha visto apoyos mezclados en algunas subregiones como el Nordeste: «Hay equipos políticos que nos han dicho: vamos firmes con el Pacto para Cámara y Presidencia, pero no al Senado, porque ahí vamos con María Eugenia».
La campaña política en las regiones, incluyendo los equipos, se paga con una única fuente de financiación: un crédito otorgado por la cooperativa Confiar que aún no está reportado en Cuentas Claras. Solo una candidata, Verónica Estrada, aseguró que está usando recursos de familiares y amigos para pagar sus actividades de campaña. “Han sido donaciones porque el crédito no alcanza”, dijo. A la pregunta de si esos recursos estaban reportados en la plataforma de Cuentas Claras, la candidata reconoció: “No sé cómo se va a manejar”.

Acto de campaña con el candidato presidencial Iván Cepeda en el Parque de Berrío el 12 de febrero de 2026.
Más allá de las cifras, el partido identifica un cambio “en la conversación en las calles”. El concejal José Luis Marín (Aquino) dice que en las anteriores campañas, cuando salía a hablar de Petro o de la izquierda en Medellín, lo miraban feo y hasta lo insultaban. “Hace cuatro años había mucha reticencia, pero era más fácil que hace ocho años. (…) Pero este año, de diez personas que me hablaban en un sector como El Hueco, cinco eran para decirme que no y cinco querían tomarse una foto conmigo o pedirnos volantes”.
Esa misma percepción la comparte la senadora Isabel Zuleta, que también usa como indicador el centro de Medellín. “Hace cuatro años me insultaban cada dos minutos y me gritaban guerrillera. Hoy la gente quiere conversar y nos pregunta por temas grandes, nacionales o internacionales. El domingo vamos a medir lo cuantitativo pero este cambio en la conversación es el mejor indicador cualitativo . De verdad está ocurriendo un cambio”, manifestó.
Otras dos fuentes del partido señalaron que perciben una cierta “decepción”, en especial en el Oriente, respecto a las apuestas políticas del gobernador Andrés Julián Rendón. “Esa zona está un poco cansada de esa política y estamos yendo allá a contarles de los subsidios y programas sociales para explicarles que, contrario a lo que les han dicho, Antioquia sí es una prioridad para el Gobierno Nacional”, dijo una de ellas.
La campaña del Pacto busca, además, posicionarse como la “única alternativa”. Por eso le indican públicamente a sus bases que no voten por ninguna consulta el 8 de marzo. Pero lo que ocurra con la consulta del Frente por la Vida podría reconfigurar el tablero político de este espectro ideológico. Según la encuesta más reciente de Guarumo, Daniel Quintero (47,6 %) supera en intención de voto a Roy Barreras (36,5 %), quien públicamente ha dicho que su cálculo es que sacará más de tres millones de votos. Las listas al Senado podrían terminar inclinando la balanza, especialmente porque los candidatos de Quintero aparecen repartidos en ambos sectores.
Por un lado, el exalcalde mantiene su núcleo en Antioquia con Álex Flórez al Senado y Alejandro Toro a la Cámara; por el otro, tiene presencia en la estructura de su rival a través de Juan David Duque —exsecretario privado de Medellín, destituido tras una moción de censura por el escándalo de la caja menor—, que integra la lista de Frente Amplio Unido, liderada por el propio Barreras. Esta ambigüedad se refleja en las versiones de la campaña: mientras Toro insiste en que no es el candidato de Quintero, Esteban Restrepo (director de campaña del exalcalde) nos dijo que el movimiento Independientes los está “acompañando” a todos.
Restrepo no respondió la pregunta de qué sucederá si ganan la consulta del Frente Amplio –si van a primera vuelta o negocian una adhesión a Cepeda– pero dijo que el cálculo interno es de 1,8 millones de votos. Del lado de la campaña de Cepeda, las cuentas de las fuentes que conocen los manejos internos son de ganar con cara y con sello: “Si gana Quintero, no creemos que negocie adhesión porque el proyecto de Daniel es individual, aunque lo quiera vender como izquierda. Y un triunfo de Roy seguramente se traducirá en muchos votos que llegarán y algunos que se irán”.




