En las gerencias de los siete hospitales públicos que dependen de la Gobernación de Antioquia, el gobernador Andrés Julián Rendón nombró a personas con trayectorias personales y relaciones en el área de la salud, pero también en la política regional. Revisamos esas conexiones a propósito del testimonio del gerente del hospital San Rafael de Itagüí sobre la falta de pago a sus funcionarios y la respuesta del ministro de Salud.
El pasado 15 de enero, la Gobernación de Antioquia citó a una rueda de prensa sobre la situación financiera del sistema de salud en el departamento. La encabezó Marta Cecilia Ramírez, secretaria de Salud e Inclusión Social, y la acompañaron voceros de pacientes, de los bancos de sangre y de los directivos de la red hospitalaria. El dato central de lo que dijo ese día Ramírez a los medios es que, con corte a septiembre de 2025, las EPS les debían a los hospitales de Antioquia cerca de $8 billones.
Eso, dijo Ramírez, tiene al sistema de salud en una situación crítica y es el resultado de una acción “premeditada” por parte del gobierno de Gustavo Petro. De acuerdo con los datos de la Gobernación, de esa deuda más de la mitad, $4.9 billones, corresponden a pagos atrasados por parte de tres EPS intervenidas por el Gobierno Nacional: Nueva EPS, Coosalud y Savia Salud.
Pero por encima de los datos, lo que más resonó de esa rueda de prensa fue la declaración que hizo el médico Luis Fernando Arroyave, gerente del hospital San Rafael de Itagüí, uno de los siete hospitales públicos del orden departamental. Entre lágrimas, contó que sus funcionarios pasan hambre y que en diciembre algunos se le acercaron llorando porque no tenían con qué pagar el arriendo o comprarle un aguinaldo a sus hijos. Solo la Nueva EPS, dijo Arroyave, le debe a ese hospital más de $8.700 millones y no abona a esa deuda desde agosto de 2025.
Ese testimonio se multiplicó rápido en medios y redes sociales. Y el lunes 19 de enero, Caracol Radio entrevistó sobre el tema al ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo. Julio Sánchez Cristo reconstruyó las palabras de Arroyave en la rueda de prensa de la semana anterior y le preguntó al ministro qué tenía para responder: “Los ricos también lloran”, dijo Jaramillo. La frase, entonces, se multiplicó tanto o más que el testimonio del gerente.
Pero entre las evasivas del ministro en esa entrevista —colgó cuando pusieron al aire a Arroyave—, las acusaciones posteriores al Gobierno por inducir la crisis del sistema y los señalamientos al mismo Jaramillo de ser indolente con las consecuencias que tiene la crisis en los pacientes y los trabajadores de la salud pasó de agache algo más que Jaramillo dijo en esa emisora: “Ese hospital ha sido presa de la politiquería. Yo me atrevo a decirle a usted que ha habido una mala administración y se ha convertido en un fortín de los políticos departamentales, diputados y otros”.
Entonces, comparó la situación del San Rafael con la del Hospital del Sur, también público y también en Itagüí, pero este último del orden municipal: “Usted puede ver las dos caras en el mismo municipio”, dijo el ministro y recordó en que en el San Rafael es el gobernador Andrés Julián Rendón quien preside su junta directiva: “Ese hospital lo han recuperado varias veces porque llegan y lo destruyen los políticos. Por eso yo le hablo de la diferencia que hay entre dos hospitales. ¿Por qué no van y miran lo que ha pasado en el Hospital del Sur? Buen manejo, buena administración y el alcalde está permanentemente atendiendo”.
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Aquí es necesario un paréntesis: ese alcalde al que exaltó el ministro es Diego Torres, del equipo político del senador Carlos Andrés Trujillo, dueño de las maquinarias en ese municipio del sur del Valle de Aburrá y quien lidera la facción del partido Conservador que ha hecho acuerdos burocráticos y está enredado en varios hechos de corrupción del gobierno Petro. Las buenas relaciones del ministro Jaramillo con la administración de Itagüí se hicieron evidentes en mayo de 2025, cuando eligió a ese municipio para la entrega de varias ambulancias a hospitales del departamento. Ese día, Jaramillo y el alcalde Torres lideraron un acto público junto al diputado Jaime Cano, el representante Daniel Restrepo —ambos del equipo de Trujillo— y varios congresistas de la coalición de Gobierno.

Cerrado ese paréntesis, lo cierto es que lo dicho por Jaramillo sobre el San Rafael es apenas un ejemplo una red mucho más amplia de relaciones políticas y transacciones clientelistas que han reproducido muchos gobiernos, se renuevan luego de cada elección y operan no solo en esa entidad, sino en los otros seis hospitales públicos de Antioquia cuyas juntas son presididas por la Gobernación —aunque ocurre igual en los hospitales municipales—. Consultamos a varias fuentes y reconstruimos las trayectorias y los vínculos de los gerentes nombrados por Andrés Julián Rendón que hoy están al frente de los hospitales departamentales. Esto fue lo que encontramos.




