Los apoyos del empresariado antioqueño se dividen entre Paloma Valencia y Abelardo De la Espriella. Ese alineamiento, aunque predecible, tiene matices que se exponen en público, pero sobre todo en privado. De esas movidas hace parte un proyecto de Fenalco Antioquia que incluye una estrategia comunicacional y una propuesta de capacitación para ofrecer a sus afiliados “criterios objetivos de análisis electoral”. Ese gremio niega que esté tratando de inducir el voto de los trabajadores.
Juan David Ortiz Franco y Manuela Garcés Saldarriaga
El 17 de abril, la cuenta de Instagram de Camacol Antioquia publicó un post en el que aparece una imagen, hecha con inteligencia artificial, en la que se ve una autopista. Arriba, una señalización con las palabras trabajo, economía y salud, y frente a cada una de ellas, una flecha que apunta hacia a la derecha. El mensaje sobre la imagen refuerza la idea: “Ojo… cuando vaya a elegir camino, elija el de la derecha. Este 31 de mayo vote bien”.
Esa toma de posición del gremio de la construcción en el departamento se enmarca en una movida más amplia de sectores empresariales que desde hace varios meses empezaron a jugar de forma más activa, y sobre todo más pública, en debates políticos de cara a las elecciones legislativas y presidenciales.
Pasó primero con Proantioquia, la fundación que reúne a algunos de los empresarios más poderosos del departamento y que, como publicamos en agosto del año pasado, le subió el tono a sus pronunciamientos sobre la actualidad nacional y a sus críticas hacia el gobierno de Gustavo Petro. También, y de forma mucho más directa, con Acopi Antioquia, que agremia a las micro, pequeñas y medianas empresas, y que se reunió en abril con José Manuel Restrepo.
En un video publicado por el candidato a la vicepresidencia, fórmula de Abelardo De la Espriella, aparecen varios líderes de ese gremio, entre ellos su directora ejecutiva, María Elena Ospina. “Desde Acopi Antioquia estamos firmes por la patria”, dicen en coro junto a Restrepo.
Por su parte, Fenalco Antioquia, que agremia al sector comercio, está promoviendo entre sus afiliados lo que esa organización llamó el “Plan Democracia”. Se trata de una campaña que, de acuerdo con sus documentos internos, busca “concientizar a los empresarios y colaboradores sobre la importancia de participar activamente en las elecciones, ejerciendo el derecho al voto de manera libre, informada y responsable”.
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En síntesis, las posiciones del empresariado antioqueño se han ido decantando en las últimas semanas con expresiones públicas, reuniones privadas e iniciativas para moldear la opinión de los trabajadores. “Este empresariado siempre había tenido esta postura, pero de puertas para adentro. A esto que están haciendo ahora en público, los ha llevado el miedo porque todo en la vida y en las empresas es una valoración de riesgos y se están moviendo en defensa de sus intereses”, nos dijo una fuente del Centro Democrático que nos pidió no publicar su nombre.
En esa idea, que puede parecer una obviedad, se resume en buena medida el alineamiento con la campaña de Paloma Valencia y con la de Abelardo de la Espriella. Pero en los matices que diferencian ambas candidaturas, en las conexiones políticas, en el rol que han jugado los gremios y en los espacios sociales y de incidencia que reúnen a los empresarios se explican mejor las apuestas.
El “Plan Democracia”
En febrero de este año, María José Bernal, directora ejecutiva de Fenalco Antioquia, envió una carta a todos los afiliados de ese gremio para presentar el “Plan Democracia”. En esa comunicación dijo que 2026 es un año “decisivo para el futuro, la libertad y la democracia en Colombia” y que “la participación activa” de los empresarios “resulta vital para el desarrollo económico y social”.
La carta incluye el enlace a un kit de piezas gráficas y videos elaborados desde ese gremio para que las empresas lo utilicen en sus redes sociales y en sus comunicaciones internas. “Tu empresa también vota, no en las urnas, pero sí en las decisiones que toma el país. Porque cada decisión impacta directamente el empleo formal, el comercio y el crecimiento empresarial. Tus elecciones definen cómo tu empresa opera, compite y crece”, dice uno de esos videos.
Si bien no hay una promoción explícita de algún candidato, el mensaje de la campaña es insistente en la idea del voto como derecho y como “responsabilidad”, en “el cuidado de la democracia”, en “la libertad” como principio y en el impacto que tienen las elecciones en la economía, el empleo y el entorno empresarial.
Pero la campaña de Fenalco no se reduce a esa estrategia de comunicaciones. Incluye también varios eventos con candidatos y una serie de capacitaciones que, según la carta de Bernal, buscan ofrecer “criterios objetivos de análisis electoral”. Para ello el gremio eligió a dos aliados: Libertank y el Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olázoga (ICP).
Pese al discurso de objetividad, la descripción que hace esa misma comunicación sobre esas dos organizaciones y sus espacios de capacitación expone con claridad su posicionamiento ideológico. De Libertank —organización de la que Bernal hizo parte hasta que asumió la dirección de Fenalco Antioquia en 2024— el documento dice que quienes asistan a sus espacios modifican “su visión sobre la riqueza y el rol del empresario, dejando de verlo con sospecha para reconocerlo como un aliado del progreso”.
Agrega que “los participantes salen de estas sesiones entendiéndose a sí mismos como los ‘CEOs de sus vidas’, asumiendo la responsabilidad de sus resultados y comprendiendo que sus decisiones individuales, incluida la forma en que vota, tienen un impacto directo en su bienestar personal y en la sostenibilidad de las empresas”.
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Camilo Guzmán, director ejecutivo de Libertank, nos dijo que su taller dura dos horas, lo ofrecen hace dos años y que su objetivo es que los participantes entiendan cómo se crea la riqueza y la función de las empresas en la sociedad: “Les enseñamos a manejar su vida como una empresa y a tratar a los demás siempre como clientes”. Agregó que el taller “no tiene ningún mensaje político electoral ni le dice a nadie por quién votar ni por quién no hacerlo, ni hablamos de candidatos en específico ni de ningún político”.
Sobre las capacitaciones del ICP, la carta que recibieron los afiliados a Fenalco dice que su objetivo es explicar “pedagógicamente cómo funciona el libre mercado, la creación de valor y los riesgos de las políticas intervencionistas(…) Los colaboradores logran entender la conexión vital entre el entorno político y la estabilidad de sus empleos, fortaleciendo su ‘espíritu empresarial’ interno y aprendiendo a defender las ideas que permiten el desarrollo económico”. También dice que los directivos que participan adquieren “un método narrativo” para exponer el valor de “la iniciativa privada alineando a toda la organización bajo una cultura de libertad y responsabilidad compartida”.
Buscamos a María José Bernal para preguntarle si, en efecto, considera que esa iniciativa ofrece, como dice su carta, “criterios objetivos de análisis electoral”. También sobre la idea de “alinear” a las organizaciones y si eso implica inducir el voto de los trabajadores.
“Cuando hablamos de criterios objetivos de análisis electoral, nos referimos a entregar herramientas técnicas, programáticas y basadas en datos, alejadas del populismo o la retórica política. Queremos que los ciudadanos y los empresarios tengan la capacidad de evaluar las propuestas desde lo que verdaderamente impacta al país”, nos respondió Fenalco Antioquia por medio de su equipo de prensa.
Al referirse a Libertank y el ICP, sus aliados en ese proyecto, esa organización insistió en que su elección responde a criterios técnicos, desprovistos de ideología: “Su participación obedece estrictamente a su rigor técnico, académico e investigativo, no a posturas ideológicas. El propósito de Fenalco Antioquia no es hacer política partidista, sino pedagogía democrática para elevar el nivel del debate, siempre con un sustento técnico y fundamentado en la realidad económica de nuestro tejido empresarial”.
Y finalmente, a la pregunta sobre si ese proyecto induce el voto de los trabajadores, Fenalco nos respondió que no, que “de ninguna manera”. También nos dijo que si bien ese gremio tiene principios que promueve de forma abierta hace 80 años —la libre empresa, la libertad económica, el respeto por la propiedad privada y el sector productivo como motor de desarrollo social, el empleo y la equidad—, el “Plan Democracia” “no tiene nombre, apellido, ni color político; no está diseñado para inducir el voto hacia ningún candidato en particular. Nuestro único objetivo es promover un voto informado, consciente y libre”.
¿Creemos y De la Espriella vs. la élite empresarial?
La mayoría de las fuentes que consultamos en las campañas, las empresas y los gremios coinciden en una división predecible: mientras buena parte de la élite empresarial antioqueña está con Paloma Valencia, otros empresarios, no necesariamente tan influyentes ni tan visibles, pero algunos de ellos con muchos recursos, se han sumado a la campaña de Abelardo De la Espriella.
“El sector privado está dividido entre Abelardo y Paloma, con una ventaja a favor de Paloma. Uno ve por ejemplo a Manuel Santiago Mejía, al grupo Uribe (Chevignon, Rifle, Americanino, entre otras marcas) y a la gran mayoría del sector textil convenciendo a los que están con Abelardo de votar por Paloma con el argumento de que si es Abelardo el que pasa a segunda vuelta es más difícil ganarle a Cepeda”, nos dijo un antiguo líder gremial que nos pidió no publicar su nombre.
El apoyo de Mejía a la campaña del Centro Democrático es apenas natural y tiene un antecedente cercano. El patriarca del Grupo Corbeta —y del empresariado mainstream antioqueño— fue quien movilizó apoyos desde 2024 para convertir a Miguel Uribe Turbay en un candidato viable. De acuerdo con versiones de prensa, que fueron luego confirmadas por integrantes de ese partido, fue Mejía quien organizó la “vaca” para pagar la asesoría que Uribe Turbay recibió de Léster Toledo, el estratega venezolano que se atribuye el éxito electoral de Nayib Bukele en El Salvador.
Entonces, luego del asesinato de Uribe Turbay, era previsible que su apoyo se moviera junto al de las fuerzas mayoritarias de ese partido que van con Paloma Valencia. Además, como publicó Vorágine en marzo, Mejía a nombre propio y de una de sus empresas, puso plata para la campaña a la Alcaldía de Bogotá de Juan Daniel Oviedo, fórmula vicepresidencial del Centro Democrático.
La estrategia entonces, según nos explicó una persona muy cercana a esa campaña en Antioquia, ha sido expandir el número de empresarios que promueven esa candidatura entre sus trabajadores. “Más que plaza pública, lo que estamos priorizando es las visitas a las empresas. Si usted mira el Instagram del propio Álvaro Uribe Vélez, va a ver que lo que él hace todos los días es visitar empresas y hablar con los empleados”, nos dijo.
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Esa misma fuente agregó que la candidatura de Valencia contrarresta la incertidumbre que le genera a un sector del empresariado la opción de De la Espriella: “Abelardo es impredecible y parte de este empresariado es muy conservador”. Sin embargo, otro sector, que quizá sea tanto o más conservador, se siente atraído por el discurso “antisistema” que muy a su modo propone De la Espriella.
Eso incluye a empresarios que se mueven en sectores emergentes de la economía, como los de plataformas tecnológicas, pero también a otros de industrias y servicios más tradicionales que no han hecho parte de los espacios de la élite empresarial. “Yo siento que algunos tenemos una posición más institucional, pero hay que entender lo que pasa con Abelardo porque hay una sensación de agotamiento muy parecida a la que llevó a elegir a Petro”, nos dijo una fuente que ha liderado iniciativas empresariales y que ha estado cerca de algunas discusiones sobre los apoyos para esta campaña.
Le preguntamos a esa misma fuente si cree que el grupo que se mueve a favor de De la Espriella lo hace con la expectativa de beneficiarse por una postura que es, en apariencia, más proclive a la desregulación de algunos mercados. Nos dijo que si bien esa puede ser la interpretación, realmente el discurso de esa campaña muestra otra cosa. “No hay nada más intervencionista que lo que Abelardo dijo de obligar a los bancos a prestar a la tasa que él quiera”, respondió.
Sin embargo, hay por lo menos dos aspectos que le ponen mayor complejidad a ese alineamiento: el primero de ellos es el papel de José Manuel Restrepo como fórmula vicepresidencial de De la Espriella. El rol del exministro de Iván Duque y exrector de la Universidad EIA (Escuela de Ingeniería de Antioquia) no consiste solo darle una apariencia técnica a las posturas de esa campaña en frentes como la economía y la educación, sino en actuar como un puente con el empresariado, principalmente en Antioquia.
“José Manuel le abonó el camino con algunos empresarios paisas. Piense solamente en el Consejo Superior de la Escuela de Ingeniería”, nos dijo el antiguo líder gremial. En efecto, la conformación del máximo órgano de dirección de esa universidad expone la capacidad que tiene Restrepo de acercar a De la Espriella a la élite empresarial, lo que no implica, sin embargo, que cuente con sus votos. De ese Consejo hacen parte, por ejemplo, Jorge Mario Velásquez, que dejó en marzo la Presidencia del Grupo Argos; Ricardo Jaramillo Mejía, presidente de Grupo Sura; y María Bibiana Botero, que fue hasta 2025 directora ejecutiva de Proantioquia.
El segundo aspecto tiene que ver con el respaldo de Creemos a la campaña de De la Espriella. Esa jugada, anunciada desde finales de enero y que no fue suficiente para evitar que se quemara la lista al Senado del movimiento político del alcalde Federico Gutiérrez, no solo ha puesto en tensión la relación del alcalde y su círculo con el Centro Democrático, sino que también impacta los respaldos empresariales.
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“Fico tiene muy buenas relaciones con muchos empresarios, pero además maneja un presupuesto de $11 billones al año. Eso hace que algunos que tienen contratos con la Alcaldía o quieren tenerlos piensen muy bien a quién apoyan”, nos dijo una fuente de la campaña de Paloma Valencia que también pidió que su nombre no fuera incluido en este informe.
Alejandro De Bedout, concejal de Medellín por Creemos, nos dijo que en las últimas semanas han empezado a migrar hacia la campaña de De la Espriella algunos apoyos que también podrían entenderse como parte del empresariado más tradicional y puso el ejemplo de Juan Raúl Vélez, de Cueros Vélez. Agregó que la próxima semana el candidato estará en el Oriente antioqueño ratificando el respaldo que ya le ofrecieron algunas empresas floricultoras.
Sin embargo, el concejal coincide en que en principio la base de apoyo a De la Espriella está en sectores que antes no habían participado en política y destacó el papel de gremios como el de restaurantes, el de entretenimiento y el de los hoteles. Él mismo publicó el 16 de mayo un post en X en el que mostró una valla promoviendo esa candidatura y aseguró que fue pagada por “varios emprendedores”. Le preguntamos quiénes participaron y nos dijo que fueron, entre otros, el grupo Belisario y Parmessano (Nuestra Cocina Artesanal SAS). A ese respaldo se suma el del Jaime Andrés Uribe, uno de los creadores de Ron Parce, y quien desde el año anterior es el coordinador de la campaña de De la Espriella en Antioquia.
Que junto a ese candidato suelan estar Juliana Gutiérrez —la hermana del alcalde de Medellín y quien encabezó la lista a Senado de Creemos—, Luis Guillermo Patiño y Simón Molina —representantes a la Cámara electos por ese mismo movimiento— y toda la bancada en el Concejo de Medellín del equipo político de Federico Gutiérrez no es un asunto menor.
Si bien los resultados de ese movimiento en las legislativas estuvieron por debajo de sus propias expectativas, y por tanto parecen sumarle a su candidato presidencial menos de lo que estaba previsto al sellar su alianza, existe una telaraña de relaciones e influencias que conectan a Gutiérrez y su círculo con sectores a los que de otra manera le habría costado llegar. “La puerta de entrada de Abelardo a Antioquia fue Creemos y nosotros tenemos una relación muy fuerte con empresarios”, nos dijo De Bedout.
Y entonces la división se hace algo más difusa; mucho más porque la consigna de “cualquiera menos Cepeda” está en el centro de la cuestión: “En estos días estuve en un espacio en el que había más de 300 empresarios que podrían considerarse parte de esa élite —nos dijo una fuente que conoce muy de cerca a buena parte de los líderes empresariales antioqueños—. Yo siento que se están preparando, se están haciendo un brain washing con la idea de que si les toca votar por Abelardo, realmente estarían votando por José Manuel”.




