La falta de un candidato presidencial que una fuerzas, la diferencia de criterios sobre participar o no en las consultas y la cercanía de algunos candidatos de la Alianza Verde con el petrismo y de otros con sectores de la derecha atomizaron al centro político en Antioquia. ¿Qué fuerza electoral mantienen esas agrupaciones políticas y por quién apuestan en las legislativas?
Por Manuela Garcés y Mateo Isaza
“Mire, yo no creo en el centro”, nos respondió una persona del equipo de Sergio Fajardo ante la pregunta por la radiografía del centro político en Antioquia. “Desde mi mirada de la política, desde el día cero hasta hoy, nosotros somos una expresión política diferente, que no estaba en contraposición con la derecha o la izquierda”, agregó.
Esa definición —o más bien, esa negativa a definirse— atraviesa hoy la estrategia política del tercer intento presidencial de Sergio Fajardo. Se refleja en la forma en la que su campaña evita hablar en términos de bloques, alianzas o cálculos electorales. La apuesta, insisten desde su entorno, es movilizar un voto de opinión que no se ordena a partir de estructuras partidistas ni responde a lógicas tradicionales de coalición. Por lo menos para las presidenciales.
Daniel Carvalho es uno de los pocos congresistas antioqueños que se reconocen de centro. Durante tres años y medio fue representante a la Cámara por Antioquia por el partido Verde Oxígeno, pero renunció a ese partido el 30 de enero para no incurrir en doble militancia y apoyar públicamente la campaña por el Nuevo Liberalismo de su candidato, Camilo Quintero, quien aspira a heredar su curul. Carvalho, que sigue siendo congresista, tiene previsto ser candidato a la Alcaldía de Medellín. “El centro está bastante disperso”, nos dijo en enero al describir el escenario y referirse a la decisión de Fajardo de no ir a consulta. Reconoció que esa apuesta puede funcionar, pero advirtió el riesgo: “Puede salirle, pero me parece un tiro al aire”.
Por su parte, el exconcejal Daniel Duque, uno de los políticos del sector verde más cercano a Claudia López, coincide en que la fragmentación del centro ha tenido efectos concretos en la campaña presidencial. En su lectura, ante la falta de una candidatura que articule ese espectro político, todos los esfuerzos se han concentrado en las elecciones legislativas. “Las campañas al Congreso, al ver ese desorden entre los candidatos presidenciales, han optado por no involucrarse mucho en esas campañas”. Esa desconexión, dijo, debilita a las candidaturas nacionales porque “no hay una sola identidad ni una campaña que articule esos esfuerzos”.
Esa dispersión del centro, en la que coinciden varios candidatos y analistas políticos, hace difícil identificar una base sólida y organizada que permita pronosticar hoy una gran fuerza electoral. Las cuentas de ese sector sobre el número de curules en Antioquia son austeras: varios candidatos de la coalición Ahora Colombia (Dignidad y Compromiso, Nuevo Liberalismo y Mira) nos dijeron que el reto era lograr al menos una curul y que el escenario optimista es que consigan dos. Por el lado de la coalición de la Alianza Verde, la ASI y En Marcha aspiran a lograr dos curules a Cámara en Antioquia.
Víctor Correa, candidato a la Cámara por la lista que presentó Dignidad y Compromiso explica que, a su juicio, parte de esa dispersión tiene que ver con que no está claro qué partidos o sectores reivindican ese espectro político. “Creo que la primera conversación que uno debería tener es qué se entiende por centro político en el departamento. Ahí hay una lectura fragmentada y una narrativa en disputa, porque hemos visto cómo algunos sectores que históricamente se han definido como de derecha han tratado de cooptar o acaparar ese espacio que llaman el centro político”.
(Aquí puedes leer: Casi todos los caminos de la derecha en Antioquia conducen a De la Espriella)
Antioquia ya no es bastión de Fajardo
Del poder político que Sergio Fajardo construyó en Antioquia queda poco. La fuerza que lo llevó a ganar la Alcaldía de Medellín y a impulsar a Alonso Salazar como su sucesor, y que años después le permitió llegar a la Gobernación con cerca de un millón de votos, hoy no se evidencia con la misma claridad. Durante más de una década esa corriente tuvo una base sólida, pero los últimos resultados en el departamento muestran otra realidad: en las presidenciales de 2018 obtuvo en Antioquia cerca de 731 mil votos y en 2022 esa cifra cayó de manera estrepitosa a poco más de 154 mil.
La politóloga y consultora en comunicación política Lina Guisao, que fue parte de Compromiso Ciudadano hasta 2018, explica que aunque el fajardismo no ha desaparecido, sí dejó de ser una fuerza política en expansión: “Sigue existiendo como una red de exfuncionarios y aliados técnicos, gente que lo acompañó y le tiene gratitud, pero eso no significa que crezca”.
Esa lectura se refleja en las fotografías de los recorridos de Fajardo por Antioquia, actos de campaña que distan de ser eventos masivos y con plazas llenas. Aparecen, sobre todo, viejos aliados como Federico Restrepo, candidato al Senado por Dignidad y Compromiso y quien fue su director de Planeación en la alcaldía, y Rafael Nanclares, candidato a la Cámara por Antioquia en esa misma lista y exsecretario de Infraestructura durante su gobernación. También algunos liderazgos más nuevos de la lista como Alejandro Arcila, Alejandra Sánchez y Juan Camilo Salazar.
Restrepo, cabeza de lista de Dignidad y Compromiso al Senado, le dijo a El Armadillo que no hacen cálculos de votos porque no cuentan con una base clientelar sino con un voto de opinión: “El único cálculo es el dato estadístico, es cómo nos fue en las últimas elecciones. Lo que hacemos es ver si somos capaces de movilizar ese voto”.
En ese contexto, la estrategia ha sido la suma gradual de apoyos. Así lo explica Esteban Jaramillo, director de la campaña de Fajardo en Antioquia, y quien renunció a su cargo como subsecretario de Recursos Naturales en la alcaldía de Federico Gutiérrez para dedicarse a esta apuesta electoral: “No hemos dicho con este partido sí, con este partido no. Bienvenidas todas las personas que quieran integrar esta nueva mayoría y que compartan nuestros principios”. “Hay gente valiosísima en la derecha, en la izquierda y en los partidos tradicionales”.
Esa estrategia que cuenta Jaramillo, de no aceptar a ningún partido pero tampoco cerrarle las puertas a alguno, contrasta con las entrevistas recientes de Fajardo en las que ha dejado claro que su apuesta es derrotar en primera vuelta (y atacar) a Abelardo De la Espriella y alzar el tono de la confrontación hacia Iván Cepeda, el candidato que lidera la mayoría de las encuestas.
Para Guisao, ese panorama también da cuenta de un reacomodo del poder político en el departamento: “Es muy difícil creer que una gasolina de hace diez años dure toda la vida. En política, diez años es muchísimo tiempo”. En su lectura, parte de los equipos técnicos y políticos que alguna vez orbitaban alrededor de Fajardo terminaron encontrando espacio en otros proyectos, en particular en Creemos, el movimiento político de Federico Gutiérrez. “Eso hace que no se vea algo que se fortalece, sino que se va reduciendo”, concluye.
Ese desgaste, añade Guisao, no ha sido compensado del todo por los nuevos apoyos que ha sumado en los últimos años. “Cuando se juntó con Dignidad logró recoger una parte muy pequeña de la izquierda en Antioquia, pero eso no alcanza a equilibrar las pérdidas que tuvo en estructura y afinidades políticas”, dice.
El umbral, la curul y una coalición de “supervivencia”
Camilo Quintero, que antes de empezar su campaña integró la Unidad de Trabajo Legislativo de Daniel Carvalho, se define como parte de un proyecto político que se considera de centro, pero con posición. “No es un centro tibio. No hay que tenerle miedo a hablar sobre unos temas que el centro tradicional no ha querido tocar como hablar de desigualdad, de hambre, de gentrificación”. También dice que, aunque polémica, la coalición Ahora Colombia en la que aterrizó es un ejercicio de supervivencia más que de afinidad ideológica.
“Con el Mira no es un partido con el que me sienta afín ideológicamente y he sido crítico con ellos, incluso en el Congreso, pero es un partido que trabaja, que camella y siento que es un partido con el que puedes dialogar y llegar a acuerdos. Me parece un mensaje importante porque nos han vendido la política hoy como un ejercicio de estás conmigo o contra mí”, dice Quintero.
Ese pragmatismo político que menciona se refleja, en parte, en que el próximo 8 de marzo en el tarjetón de las elecciones al Congreso estarán juntos los logos de Dignidad y Compromiso (el partido de Fajardo que recogió al antiguo Moir), el Nuevo Liberalismo (con Galán en la consulta de la centro-derecha) y el de un partido cristiano y antiderechos como el Mira (liderado por el expolicía Manuel Antonio Virgüez Piraquive), que riñe con posiciones más liberales y que reivindican las libertades individuales de sus compañeros de lista.
Hannah Escobar, candidata a la Cámara en Antioquia por el Nuevo Liberalismo, dice que no se reconoce de centro porque considera esas categorías (centro, derecha e izquierda) como “anacrónicas”: “La coalición yo la veo sólida. Creo que hay personas muy serias, con caudal electoral, algunos que tienen ya sus experiencias en la política y entiendo que en el caso del Mira es estratégico elegir para la lista una sola candidata [Marcela Eusse] porque van a concentrar su votación en ella. Yo creo que la lista tiene posibilidades de lograr una buena votación y que alcancemos las dos curules”.
Esos consensos que destacan varios candidatos de la coalición Ahora Colombia contrastan con las primeras discusiones a la hora de conformar las listas. Dos personas dentro de las campañas, que solicitaron reservar sus nombres, nos contaron que una de las primeras tensiones fue por la negativa expresa de Fajardo y de Dignidad y Compromiso de que Alejandro Gaviria entrara como candidato del Nuevo Liberalismo y encabezara la lista de la coalición. Eso generó tensiones y movimientos en las fórmulas de los candidatos del Nuevo Liberalismo en Antioquia: Camilo Quintero hizo llave con Juan Sebastián Gómez (Caldas), un exconcejal liberal de Manizales que ahora es vicepresidente de la Cámara y aspira saltar al Senado; Hanna Escobar con Juan Fernando Reyes Kuri (Valle del Cauca), un viejo aliado de Maurice Armitage y quien, según dos fuentes que conocen la política menuda de Cali, es la apuesta del alcalde Alejandro Eder; y el exalcalde de La Ceja, Nelson Carmona, con Ricardo José Diazgranados, integrante de un clan familiar en Magdalena señalado de heredar el caudal de Trino Luna y que acumuló poder durante los gobiernos de Juan Manuel Santos.


El candidato a la Cámara Nelson Carmona lideró un evento de campaña masivo en La Ceja junto a su fórmula Ricardo Diazgranados. Fotos tomadas del Facebook de Díazgranados.
Los verdes y la ausencia de “Un nuevo aire”
“Creo que es la primera vez en la que yo no reconozco líneas rojas claras dentro del Partido Verde. Nosotros habíamos tenido históricamente líneas rojas, por ejemplo, frente al Centro Democrático, pero hoy no veo que eso esté tan claramente definido y cada quien está tomando decisiones distintas”. Quien habla es Camilo Calle, uno de los tres diputados verdes en Antioquia y quien se reivindica de centro, dice que “como Ariel Ávila o Angelica Lozano”. Apoya al Senado a Duvalier Sánchez (Valle del Cauca) y dice que no tiene candidato por Antioquia para la Cámara de Representantes.
Calle conformaba junto al exconcejal Daniel Duque “Un nuevo aire”, el ala “claudista” de los verdes en Antioquia, pero en 2023 no lograron mantener su curul en el Concejo ni crecer en fuerza electoral.
Otro de los diputados verdes de centro es el médico Rogelio Zapata quien, junto al concejal de Medellín Alejandro Arias, apoya la campaña a la Cámara del politólogo Juan David Roldán, fórmula regional de Ariel Ávila y cercano a Gerardo Vega, exdirector de la Agencia Nacional de Tierras .
Para Roldán, “el centro en Antioquia es un espectro difícil de consolidar. En parte porque no se logró afianzar una candidatura presidencial de centro unificada y con posibilidades reales, según las encuestas en las que, como politólogo, uno termina creyendo (…) hemos tocado puertas de liderazgos y personas que creyeron en la ola verde, gente comprometida con la defensa del medio ambiente, la lucha contra la corrupción, los derechos de los animales…”.
Esa dispersión y falta de apoyos claros en Antioquia a las figuras del centro político lo siente en las calles, en medio de la campaña, Luis Bernardo Vélez, un viejo aliado de Fajardo y uno de los fundadores de Compromiso Ciudadano. Vélez, que también pasó por los gobiernos de Federico Gutiérrez y luego de Daniel Quintero, y se reconoce de centro, ahora es candidato a la Cámara de Representantes por el movimiento En Marcha, que le hace campaña al exministro Juan Fernando Cristo y que va en coalición a las legislativas con la Alianza Verde y la ASI. “A Cristo, a Fajardo, a Claudia, al mismo [Luis Gilberto] Murillo… lo que uno ve recorriendo la calle y haciendo campaña —dice Vélez—, es que la gente los tiene en el corazón, pero no los tiene en el tarjetón”.




