¿Antioquia cambió en primera? Cinco conclusiones sobre las presidenciales

Mientras Petro creció en todos los municipios, Fajardo perdió votos en cada uno. Fico ganó, pero su crecimiento fue tímido respecto a Duque en 2018. Hernández fue la sorpresa.

Por Juan David Ortiz Franco y Vanesa Restrepo


En Antioquia este año votaron 2.878.278 personas, frente a 2.615.238 que lo hicieron en la primera vuelta de 2018. El aumento fue de 263.040 electores.

Con la ayuda de EON Data contrastamos los resultados de esta primera vuelta con la votación del plebiscito de 2016, las elecciones presidenciales de 2018 y con algunos datos de las pasadas elecciones legislativas. Estas son nuestras conclusiones. 

1. Fajardo perdió votos en todos los municipios de Antioquia


La debacle del proyecto político de Sergio Fajardo tiene una expresión muy clara en Antioquia. En todo el departamento el exgobernador obtuvo menos votos que en la primera vuelta de 2018. Solo en Medellín, sacó 241 mil votos menos que hace cuatro años.

Los totales resumen el fracaso de la campaña de la coalición Centro Esperanza: en las elecciones del domingo Fajardo fue cuarto en Antioquia detrás de Federico Gutiérrez, Gustavo Petro y Rodolfo Hernández. Obtuvo poco más de 154 mil votos, que apenas superan una quinta parte de los 731.600 que sacó en el departamento en 2018. 

Esteban Mesa, jefe de campaña de Fajardo en Antioquia, le dijo a El Armadillo que los resultados fueron “influenciados por las encuestas, algunos errores y las dificultades de la coalición (…) no logramos que nos vieran  como una opción”.

2. Aunque ‘Fico’ lo dobló, Petro creció en todo el departamento


Gustavo Petro ocupó el segundo lugar en Antioquia con 682 mil votos y aumentó su votación en todos los municipios del departamento, si se comparan sus cifras con la primera vuelta de 2018. 

Eso, pese a que sigue siendo una de las plazas más complicadas para sus aspiraciones, como lo demuestra el hecho de que Federico Gutiérrez dobló su votación, aunque fue el único departamento en el que ganó el candidato de la coalición de la derecha.

En números totales, el crecimiento de Petro en Antioquia fue de 443 mil votos, un 187 % más que hace cuatro años. En Medellín, logró 275 mil votos, 257 % más que en 2018. Contando solo los votos en la capital antioqueña, Petro superó los 237.206 que obtuvo en todo el departamento hace cuatro años.  

El mapa político que dejó esta primera vuelta muestra algo más: Petro pasó de ganar en tres municipios (Murindó, Turbo y Apartadó) hace cuatro años a 20 en las elecciones de este 29 de mayo. Eso incluye a 10 de los 11 municipios de Urabá, todo el Bajo Cauca y la zona minera de Remedios y Segovia. 

El cruce de datos da cuenta de que en 15 de esos 20 municipios ganó el Sí en el plebiscito por la paz de 2016. Los cinco municipios en que ganó el No, pero en los que ahora Petro obtuvo la mayor votación son Carepa, El Bagre, Remedios, Segovia y Zaragoza. En estos tres últimos, Fajardo ganó en la primera vuelta de 2018 y en estas elecciones se desplomó al cuarto lugar. 

Además, en seis de los municipios donde ganó Petro el senador con más votos fue el liberal Juan Diego Echavarría quien, junto con su fórmula a Cámara, María Eugenia Lopera, adhirió al Pacto Histórico. Echavarría y Petro ganaron en Carepa, Caucasia, Chigorodó, Remedios, Turbo y Valdivia. 

Otro caso llamativo es el de Ituango y los municipios del área de influencia de Hidroituango, por cuenta del papel de la senadora electa Isabel Zuleta y la postura de Petro frente a ese proyecto y a las responsabilidades por la contingencia de 2018. Aunque Zuleta es de Ituango y su visibilidad nacional se deriva de su oposición a la hidroeléctrica, en ese municipio Petro fue tercero detrás de Gutiérrez y Hernández. Un integrante del Pacto Histórico le dijo a El Armadillo que la campaña para la primera vuelta trató de desligarse de Zuleta. 

“En todos esos municipios el Pacto Histórico sacó muy poquita votación para las legislativas porque esta señora no representa a nadie en el territorio. Es una persona poco querida sobre todo en Ituango, Toledo y San Andrés de Cuerquia, donde ella dice tener algún tipo de influencia política (…) La tarea que tratamos de hacer es mostrar que Isabel no es el Pacto, que Isabel no es Petro”, dijo ese líder político.

3. El crecimiento de Petro en Medellín: ¿gracias o a pesar de Quintero?


Los 198 mil votos más que logró Petro en Medellín en las elecciones del domingo le representan un salto de 7,6 % en 2018 al 24,4 % en 2022. Esto admite varias interpretaciones: 

La primera, que el evidente apoyo del alcalde Daniel Quintero (suspendido precisamente por participación en política) y de su equipo se reflejó en esa votación. La segunda, que en realidad el incremento en los votos hace parte de la tendencia de crecimiento de Petro en Antioquia y que no pueden atribuirse a Quintero. 

Lo que demuestran los datos es que Petro logró en Medellín más de tres veces (un incremento del 257 %) su votación de hace cuatro años. Mientras tanto, como decíamos en el punto anterior, el incremento en Antioquia, incluyendo Medellín, fue de 186 %. Si de ese cálculo se excluye a la capital del departamento, el incremento en los demás municipios fue de 152 %. La traducción de esas cifras es que el candidato del Pacto Histórico creció más en Medellín que en el resto de Antioquia. 

Aun con la desbandada de secretarios de la administración de Quintero hacia la campaña de Petro y las expresiones veladas —y no tan veladas— de apoyo por parte del alcalde, algunos integrantes del Pacto Histórico en Antioquia consideran que esa votación no es atribuible al alcalde ni a Independientes, su movimiento político. 

Luz María Múnera, representante a la Cámara electa por el Pacto Histórico, señaló que Petro creció porque “la izquierda democrática antioqueña que hace cuatro años no salió a votar, sí lo hizo esta vez” y porque la llegada de un sector del partido Liberal les dio mayor impulso. Y desestimó que el aumento haya sido producto del trabajo de Independientes y la gente de Quintero porque, en su concepto, ellos le dieron prioridad a la imagen de su movimiento por encima de las figuras de Gustavo Petro y Francia Márquez. 

Otro integrante del Polo Democrático, que hace parte de la campaña de Petro en Medellín, coincidió con esa posición y señaló que “la labor de Independientes se hace en medio del más bajo porcentaje de popularidad del alcalde, de una gestión deplorable, como lo demuestra el bajo cumplimiento de las metas del Plan de Desarrollo Municipal; y de escándalos por incursión en política y un posible uso de recursos públicos en la campaña. En vez de sumar votos, restan”. 

Pero Esteban Restrepo, exsecretario de Gobierno de Quintero y gerente de la campaña del Pacto Histórico en Antioquia, Eje Cafetero y Chocó, consideró que el movimiento Independientes fue clave en la región. “La sumatoria de fuerzas, la coyuntura política y la creación del Pacto Histórico han ayudado, pero sin duda alguna Independientes, que tiene bastante credibilidad en Medellín y el área metropolitana, fue determinante para esos incrementos”, dijo.

Para Restrepo, Múnera aportó votos desde las orillas a las que tradicionalmente ha sido afín, pero Independientes lo hizo con “personas que nos acompañaron en la campaña, que tiene hoy diversos liderazgos en todas las comunas y corregimientos”.

4. Fico heredó, pero no venció


Federico Gutiérrez arrancó la campaña arrasando con 2,1 millones de votos en la consulta del Equipo por Colombia, que casi triplicaron la votación de Álex Char, integrante de la familia con la maquinaria electoral más consolidada de la Costa. 

Eso, a juicio de uno de los integrantes operativos de esa consulta, le pudo dar «la falsa sensación de que lo conocían. Y sumado al lenguaje bacano, al ‘hola cómo estás’, le hizo pensar que calaba fácil entre la gente joven». 

Dos meses y 12 días después, Gutiérrez solo ganó en Antioquia y con 1.385.565 votos, apenas 1,3% más de los que obtuvo Iván Duque en la primera vuelta de 2018. Es decir, el crecimiento en la región fue poco y se sumó al desconocimiento que muchos tenían de su trayectoria e ideas en otras regiones del país. 

Excluyendo el Valle de Aburrá, en tres de los municipios de Antioquia con mayor cantidad de electores, Gutiérrez obtuvo 20.028 votos menos que los que sacó Duque en la primera vuelta de 2018. En Apartadó fueron 6.941 votos menos, mientras que en Turbo fueron 6.713 y en Caucasia, 6.374.

Incluso, en tres municipios con alcaldías en manos del Centro Democrático, la votación de Gutiérrez no reflejó lo obtenido en 2018 por el partido. En Sonsón la reducción fue de 3.161 votos, en Santa Rosa de Osos fueron 2.485 y en Santa Fe de Antioquia, 1.636. Entre los tres, la reducción es de 7.282 votos.

En Urabá, como ya explicamos, el resultado no favoreció a Fico. Solo en San Pedro de Urabá logró una apretada victoria: 2.873 votos frente a 2.531 de Petro. La Alcaldía de ese municipio también está en manos del Centro Democrático.  

Horacio Arroyave Soto, coordinador del Centro Democrático en Antioquia, manifestó que en Urabá y Bajo Cauca —donde perdió Fico— hay “influencia” de actividad sindical, además, sin presentar pruebas de alguna presión indebida para favorecer alguna candidatura, dijo que hay “actores irregulares como el Clan del Golfo y el Eln, que intimidan a la gente para votar, sobre todo en lo rural”. 

Aclaró que la campaña de Fico no fue manejada por esa colectividad y que “el partido nunca tomó una posición oficial con respecto a apoyar a alguna campaña en especial, aunque sí lo hicieron algunas credenciales a título personal». 

En efecto, en las redes sociales de los cuatro senadores antioqueños del Centro Democrático (Santiago Valencia, Andrés Guerra, Esteban Quintero y Paola Holguín) y los cinco representantes electos por ese partido (Hernán Cadavid, Oscar Darío Pérez, Yulieth Sánchez, Juan Espinal y Jhon Jairo Berrío) hay evidencia de su participación activa en eventos y la difusión de mensajes de la campaña de Fico. 

Ernesto Macías, senador del CD, criticó que no hubiera apoyo oficial del partido a la campaña:

Sobre por qué la figura de Gutiérrez no tuvo la acogida esperada por fuera de Antioquia, Arroyave reconoció que inicialmente era desconocida en el resto del país. “La verdad es que en un mes más o menos, que tuvo después de ganar su consulta, no le dio el tiempo suficiente para hacerse conocer. Aunque creo que será un excelente candidato para dentro de cuatro años”.

5. El “cambio” de Hernández no mete tanto miedo como el de Petro


El candidato de la Liga de Gobernantes Anticorrupción ganó en nueve municipios de Antioquia. Cuatro de ellos (Yondó, Puerto Berrío, Puerto Triunfo y San Luis) están ubicados geográficamente muy cerca de los límites con Santander, el departamento que concentra buena parte del caudal electoral de Hernández. 

La mayor sorpresa de sus resultados en el departamento la pusieron un municipio del Nordeste (Anorí) y tres del Norte (Yarumal, Entrerríos y Briceño) en los que Hernández ganó. Incluso, en este último municipio obtuvo el 56,9 % de los votos, muy lejos de Gustavo Petro, que quedó en el segundo lugar con el 23,13 %.

Un líder político de Yarumal le dijo a El Armadillo que interpreta la victoria de Hernández en ese municipio y en otros de la zona como el resultado de la presencia de políticos independientes que están promoviendo opciones de cambio.  

Aunque dijo que esos nuevos liderazgos no están con Hernández, “sí generan un efecto en la gente que empieza a rechazar al uribismo y opciones como la de Federico Gutiérrez (…) Esa reflexión en contra del uribismo y de lo tradicional generó un rebote hacia Rodolfo Hernández porque el cambio que propone Petro genera temores”. 

Esa fuente y el periodista independiente Sergio Mesa, que ha hecho seguimiento a la política de ese municipio, coinciden en que Hernández no se apalancó en una gran estructura de campaña. Mesa aseguró que “hubo algunos espontáneos que pusieron publicidad, pero eso no obedece a un trabajo político de algún concejal, exalcalde o precandidato a la Alcaldía”.  

En efecto, desde la campaña de Hernández en Antioquia señalaron que no hay equipos de campaña municipales, aunque sí ciudadanos que adhirieron voluntariamente y a los que llaman “Rodolfistas de corazón”. Entrerríos fue uno de los pocos municipios por fuera del Valle de Aburrá en los que ese equipo hizo campaña presencial con volantes y afiches.  

Ahora bien, en los casos de Briceño y Entrerríos las administraciones municipales hacen parte del equipo político del senador Julián Bedoya, una de las alianzas políticas más cuestionadas de la campaña de Petro. 

Esto tiene especial importancia en Entrerríos, municipio de la representante electa María Eugenia Lopera (del equipo de Bedoya), quien, pese a que obtuvo la mayor votación del departamento a la Cámara, no logró endosarle su capital político a Petro: allí, el candidato del Pacto Histórico ocupó el tercer lugar con apenas el 11 % de los votos.  

Un exconcejal de Entrerríos e integrante del Centro Democrático dijo que, con excepción de la administración local que está con Petro, tanto los líderes políticos, como las maquinarias y los empresarios del municipio estaban con Federico Gutiérrez.

Agregó que, en contraste, Hernández no tuvo una estructura fuerte, pero recogió votos principalmente de jóvenes microempresarios del campo. “No tenían mayor organización electoral, no había pregoneros o logística y los testigos electorales eran pocos, incluso de nuestro equipo les ayudamos en algunas mesas. Entrerríos es un municipio uribista, pero creo que ayer [el domingo] más que uribismo se vio antipetrismo”, dijo.

El Armadillo
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