La obra, anunciada a finales de 2020 y con un plazo inicial de 14 meses, ajusta cerca de tres años de retraso, líos contractuales y sobrecostos que han dilatado la apertura de un espacio clave para la economía local. Encontramos razones técnicas, pero también políticas para esa demora que mantiene el edificio vacío, y a los comerciantes trabajando en puestos callejeros informales.
Es un domingo de mayo de 2026 y la plaza de mercado de Bello aún parece una matrioska de dos muñecas. Afuera, alrededor del edificio, está la plaza viva: la gente camina, pregunta y regatea, y los vendedores anuncian las promociones del día: cuatro manzanas en cinco mil, a dos mil el kilo de tomate de aliño, tres aguacates por diez mil…
Adentro hay un armatoste de cuatro pisos y 11.600 m2 con las rejas cerradas. No pasa nada: no hay voceadores ni el ruido de los taladros o las pulidoras ni obreros con música vallenata. Solo un vigilante que cumple órdenes y niega la entrada.
Óscar, un señor de más de 60 años que presta el servicio de transporte en su carro particular, está sentado en una banca de madera, a la sombra, en una de las entradas principales. Le da la espalda a la plaza nueva y mira con resignación el caos de los puestos temporales de los comerciantes que ya ajustan más de cinco años: “¿Usted cómo cree que se siente la gente tantos años ahí de arrimados y al frente ese hijueputa palacio cerrado?”.
El palacio al que se refiere es el proyecto de renovación de la plaza de mercado de Bello, una de las obras de infraestructura más relevantes de este municipio en la última década. Está ubicada en el terreno donde funcionaba la vieja plaza, en el barrio Prado, a tres cuadras del parque principal. Los datos oficiales dicen que tendrá más de 200 locales comerciales, costará más de $33 mil millones y que empezó obras en septiembre de 2022, dos años después del anuncio y del último desalojo, en la alcaldía de Óscar Andrés Pérez Muñoz, quien hoy paga una condena de 10 años de cárcel por delitos relacionados con la contratación pública durante su primer mandato (2008-2011).
Tres días después de recorrer la plaza (por fuera) y conversar con Óscar, el conductor, llega la respuesta de la Alcaldía de Bello a una solicitud de información. Dice, entre otras cosas, que el porcentaje de avance de las obras es el 100 %, que hay 184 locales certificados para operar y que están en trámite de certificación 20 adicionales.
—¿Cuál es el nuevo plazo para que la plaza de mercado esté lista?
—Está lista.
Pero ya es finales de junio y los cuatro pisos y el sótano de parqueaderos de la nueva plaza de mercado de Bello siguen cerrados. Un boletín de prensa de la Alcaldía, del pasado 25 de junio, anunció la firma de dos nuevos contratos que suman $3.500 millones: el primero, de $2.400 millones, en asocio con la Gobernación de Antioquia, para completar el mobiliario (vitrinas, neveras, mesas, sillas, sistema de sonido) y la señalética; y el segundo, por $1.100 millones, para adjudicar quién será el operador de la plaza bajo un “convenio de colaboración”. También anunció que el proceso de dotación que permitiría abrir la plaza duraría, en principio, otros tres meses.
Líos, anuncios y plazos fallidos
Hasta su demolición, a mediados de febrero de 2021, la plaza de mercado de Bello tenía cerca de 140 locales comerciales en un lote de 4.500 m2. Las obras de la nueva plaza comenzaron en septiembre de 2022, pero los líos jurídicos, los desalojos, los rumores de la intervención y los intereses en juego alrededor de ese espacio comenzaron mucho antes.
Una cronología de las tensiones de las últimas dos décadas dirá que en 2009, tal como lo documentó De la Urbe, el comerciante Efrén de Jesús Henao interpuso una acción popular que desencadenó en acciones judiciales y administrativas para que la Alcaldía de Bello asumiera la reparación de parte del techo. El Juzgado 18 Administrativo Oral de Medellín falló a su favor en 2011 y le ordenó al Municipio proteger los derechos colectivos, pero la solución de la Alcaldía era demoler ese espacio que ya acusaba décadas de trajín y falta de mantenimiento.
En la madrugada del 13 de noviembre de 2018, un operativo policial con presencia del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad), cumplió una orden de la Alcaldía de Bello y desalojó a los comerciantes de ese espacio y cerró la plaza argumentando que las fallas en el techo de la edificación la hacían inhabitable y representaban un riesgo para comerciantes y visitantes. Esa acción derivó en tutelas de los comerciantes que a punta de acciones judiciales volvieron a ocupar la plaza entre diciembre de 2018 y enero de 2019. El rumor en ese entonces entre comerciantes y defensores de la plaza era que la Alcaldía, en cabeza de César Suárez Mira (del partido Conservador y luego condenado por falsificar su diploma de bachiller), quería demoler ese espacio para realizar un proyecto inmobiliario que incluía una torre de 24 pisos.
En 2020 hubo cambio de alcalde y llegó al poder, otra vez, Óscar Andrés Pérez (Centro Democrático). Desde diciembre de ese año hubo socializaciones del proyecto de renovación con los comerciantes. Pero una emergencia en febrero de 2021 por el desplome de un muro, dejó dos heridos y cuantiosos daños materiales, y adelantó el desalojo y la orden de demoler la estructura que ajustaba 80 años en pie.
Mario Agudelo tenía local dentro de la plaza y ahora tiene su puesto de frutas y verduras a dos cuadras. Detrás del escritorio desde donde despacha hay un recorte del Q’Hubo, pegado en la pared, con una noticia en la que hablan varios comerciantes afectados, y aparece su foto y su nombre: “Yo tenía tutela vigente y nos sacaron como sacando una vaca pa la calle. Uno se la rebusca donde sea, pero he sido afectado un 100 %, ya vamos para cinco años por fuera y no ha habido solución de nada”, dice mientras atiende un cliente que le pregunta por el precio de las lechugas.
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El 23 de septiembre de 2022, luego de 20 meses del último desalojo, una publicación compartida entre la cuenta personal del alcalde Óscar Andrés Pérez y la Alcaldía de Bello anunció el inicio de las obras de remodelación de la plaza de mercado. En el video, un hombre desde uno de los puestos de frutas provisionales le pregunta: “Alcalde, ¿y la plaza pa cuándo pues?”.
El mandatario le responde mientras porta un casco blanco y está sentado dentro de una máquina retroexcavadora que tiene la puerta abierta: “Mijo, la plaza es para ya, ya empezamos a construirla, desde hoy, el mejor espacio para nuestros comerciantes”.
Ese “para ya” del alcalde en el video era en realidad un plazo de quince meses en un contrato por $25.186 millones, según consta en el acta de inicio del convenio interadministrativo entre la Secretaría de Obras Públicas de Bello y Edunorte, una empresa industrial y comercial del Estado creada en 2021 por el Municipio y encargada de promover y ejecutar proyectos, similar a la EDU en Medellín.
Edunorte a su vez subcontrató las obras con Técnicas Constructivas SAS (una de las empresas salpicadas en el caso de Aguas Vivas) por valor de 22.567 millones y un plazo de 14 meses que arrancó el 22 de septiembre de 2022 y terminaba el 21 de noviembre de 2023.

Pero el 24 de noviembre de 2023, durante una rendición de cuentas en el Concejo de Bello, el gerente de Edunorte, Estefan Valencia Palacio, informó que la obra reportaba un avance físico del 60 % y anunció una prórroga de ocho meses y una adición de $7.400 millones. En ese mismo espacio, el funcionario indicó que las principales dificultades de la obra eran “la presencia de suelo duro y rocoso durante la excavación de las pilas y vigas de fundación, la superficialidad del nivel freático y la alta deserción del personal operativo”, porque 196 trabajadores habían dejado la obra en esos 14 meses.
20 días después de esa rendición de cuentas, y a dos semanas de terminar su mandato, el gobernador Aníbal Gaviria Correa visitó las obras y anunció que la nueva plaza de mercado de Bello reportaba un avance de 57 %. En su recorrido instaló una placa conmemorativa en la entrada principal y habló de lo potente que era el proyecto Plaza Antioquia, que en ese momento prometía entregar, en convenio con los municipios, además de Bello, otras nueve plazas de mercado renovadas en el departamento.
Daniel Quintero Espitia es concejal de Bello por el Pacto Histórico y dice que además de las justificaciones iniciales de Edunorte sobre los líos con las excavaciones, la obra tuvo problemas entre 2023 y 2024 con las escaleras eléctricas porque no calcularon bien y las que llegaron “no casaron”, lo que representó “un billetal adicional”. También dice que la Alcaldía tuvo que acudir a sus mayorías en el Concejo para que autorizaran más traslados presupuestales a esa obra.
“Como concejales hicimos una visita en octubre de 2025 y la obra ya estaba muy adelantada, prácticamente estaba lista y lo que faltaba era muy poco. Lo que nos dijeron en ese momento es que faltaba la dotación que iba a llegar de la Gobernación de Antioquia y ahí entra la política porque van muchos meses y nada. Parece que la relación del gobernador Andrés Julián Rendón con ese equipo político del Centro Democrático de Bello no ha sido la mejor estos meses y ahí es que la política permea las obras públicas”, nos dijo.
En otra sesión del Concejo de Bello en noviembre de 2025, Yenia Rivas, gerente de Edunorte desde principios de 2024, indicó que la ejecución física de la plaza de mercado de Bello avanzaba al 98 % y que, además de la dotación, solo estaba pendiente el aval de EPM para el tema eléctrico y unos detalles locativos menores en el tercer piso, pero que la entrega y puesta en marcha de ese espacio podía ser cuestión de días.
Sobrecostos, ¿y otras concesiones?
Las obras de la nueva plaza, que se contrataron en 2022 por $22.567 mil millones, terminarán costando, según la información oficial, $30.007 millones, lo que equivale a un sobrecosto del 33 %. Esto sin contar los últimos $3.500 millones anunciados recientemente por la Alcaldía de Bello para dotar el mobiliario y poder abrir ese espacio de 204 locales comerciales.
La incertidumbre de los comerciantes y la frustración de quienes visitan la plaza y ven una obra casi lista, pero cerrada, la resume Mario Agudelo: “Primero dijeron que en noviembre, después que en diciembre pasado porque ya estaba lista. Después que enero, en abril, y aún no hay esperanzas de nada. No hemos tenido reuniones recientes”.
Otros comerciantes, que todavía despachan desde los módulos temporales en las afueras de la plaza, ahora se preocupan por el valor del arriendo y por las condiciones para ocupar algún local en una plaza renovada, que además no está al margen de los intereses de actores ilegales que, según varias fuentes que prefieren no profundizar en el tema, también están interesados en lo que puedan obtener de los negocios que la rodean.
Lo cierto es que han pasado más de 1.300 días y entre tanto tres alcaldes, uno de ellos en encargo por la captura de Óscar Andrés Pérez, han prometido hacer de la antigua plaza de mercado un epicentro del turismo y una muestra del progreso bellanita. Hasta ahora esa promesa sigue sin cumplirse.
*Este reportaje hace parte de una iniciativa para aportar información periodística a los procesos de control social sobre obras de infraestructura en el Valle de Aburrá. Cuenta con el apoyo de la Corporación Región.



