El Centro Democrático le ganó de lejos el pulso a Creemos que, pese a su despliegue de recursos, solo puso dos representantes, se quemó a Senado y no logró su personería jurídica. Mientras tanto, el Pacto Histórico se convirtió en la segunda fuerza política en el departamento y el centro se desdibujó aún más del panorama electoral.
El fenómeno de Antioquia es cuando menos curioso. Tanto la derecha como la izquierda ganaron en las elecciones legislativas de este domingo 8 de marzo. El partido uribista Centro Democrático, y Creemos, el movimiento del alcalde Federico Gutiérrez, no se canibalizaron tanto como sugerían los análisis previos, aunque sí dividieron votos. Aún sin la votación que se llevó el partido del alcalde de Medellín, el Centro Democrático creció respecto a sus resultados del 2022. Y al mismo tiempo el Pacto Histórico logró consolidarse como la segunda fuerza política tanto en el departamento como en Medellín. Frente a este panorama, que sugiere una reagrupación alrededor de los dos partidos fuertes de izquierda y derecha, el que aparece como gran perdedor de la jornada en la región es el centro.
A falta de los escrutinios que oficializan los resultados, las 17 curules por Antioquia en la Cámara de Representantes quedaron distribuidas entre el Centro Democrático (7), el Pacto Histórico (3), Creemos (2), el Partido Liberal (2), el Conservador (2) y la alianza entre Cambio Radical, la U, Salvación Nacional y Oxígeno (1). A estas se suman las dos curules de paz: una de Urabá y otra de Norte, Nordeste y Bajo Cauca, que quedaron en manos de la política tradicional de la región.
Al Senado llegan 12 senadores antioqueños, tres menos que en 2022: cinco del Centro Democrático, cuatro del Pacto Histórico, dos del Liberal y uno del Partido Conservador. Todavía en caliente, esto es lo que nos dicen los primeros resultados.

1. La estrategia del Pacto Histórico rindió frutos
Después de registrarse para votar, en una mesa ubicada en el Congreso de la República, el presidente Gustavo Petro se dirigió hacia las cámaras de televisión y ondeó en cada mano un tarjetón para demostrar que –como había anunciado y como lo había pedido el Pacto histórico– no iba a votar las consultas interpartidistas. Poco después reforzó su gesto con un trino: “He votado solo Senado y Cámara. No venda el voto, no vote por su verdugo”.
Ese gesto y la disciplina de partido dieron sus frutos. La consulta del Frente por la Vida –en la que Roy Barreras y Daniel Quintero se medían como candidatos de una peculiar forma de la izquierda– fue la consulta menos votada del país con apenas 595 mil votos.
En contraste, los más de 4.4 millones de votos del Pacto Histórico lo convierten en el gran ganador de la jornada y en la fuerza política más votada del país. El partido de gobierno armó una bancada con 25 senadores (el Centro Democrático sacó 17) y, en el caso de Antioquia, logró tres curules para la Cámara de Representantes, una más que en 2022.
En Senado, Antioquia le puso al Pacto el 8.8 % de su caudal electoral, equivalente a 392 mil votos, lo que la convirtió en la segunda fuerza política más votada en el departamento, superando, por ejemplo, a las maquinarias del Partido Conservador (236 mil) y del Partido Liberal (233 mil); y doblando la votación de Creemos, el movimiento del alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, que se quemó con 187 mil votos. La única fuerza que logró superarlos fue el uribismo, con los 744 mil votos que obtuvo el Centro Democrático.

El partido de Petro queda entonces con cuatro senadores que han hecho su carrera política desde Antioquia: Carolina Corcho, cabeza de lista; Kamelia Zuluaga, ficha del exdirector de la Dian Luis Eduardo Llinás; y dos repitentes: Álex Flórez, ficha de Daniel Quintero y ahora cercano a Pedro Flórez, financiado por el clan Torres; e Isabel Zuleta, que coordina la mesa de paz urbana con los principales grupos criminales del Valle de Aburrá.
En los resultados de la votación a Senado únicamente en Medellín, la tendencia se mantiene: el Centro Democrático ocupó el primer lugar con 36.7 % de los votos (322 mil), mientras que el Pacto se quedó con 18.9 % (166 mil). Creemos ocupó el tercer lugar con 12 % (106 mil) y la Alianza por Colombia sacó 5.64 % (49 mil). Los partidos Liberal y Conservador fueron menos relevantes en la capital antioqueña, a diferencia de lo que pasó en el resto del departamento.
En la votación para la Cámara de Representantes por Antioquia, el Pacto logró 394.081 votos que le alcanzan para tres curules: Hernán Muriel, comunicador e influenciador digital; Verónica Estrada, a quien sus copartidarios también ubican como ficha de Luis Eduardo Llinás; y Alejandro Toro, aliado de Daniel Quintero.
Aunque los cálculos previos de la campaña apuntaban a sacar entre 250.000 y 280.000 votos, e incluso 300.000 en el escenario más optimista, el gerente de la campaña, Juan Esteban Jaramillo, nos dijo que esta cifra se actualizó y esperaban al menos 350.000. Lo que pasó el domingo no solo supera esa expectativa, sino que le suma 169.405 votos al resultado del 2022 a la Cámara.
(Vea también: Unidad en público, disputas en privado: el Pacto Histórico le apuesta a ser sorpresa en el corazón de la derecha)
La estrategia del partido de consolidar equipos de cinco personas que se encargaran de llevar mensajes para combatir “la narrativa” de que Petro no quiere a Antioquia en 56 municipios dio resultados. Esos municipios, entre los que se incluye Medellín, le sumaron al Pacto el 93.5 % de su votación, es decir, 368.546 votos. Solo Medellín le puso al partido de izquierda el 43 % de la votación departamental.
Los municipios en los que el Pacto fue el partido más votado fueron Apartadó, Turbo, Chigorodó y Carepa (Urabá), Caucasia (Bajo Cauca), Caldas (Valle de Aburrá) y Remedios (Nordeste). Este último no aparecía en la lista de prioridades estratégicas de la campaña.
También fue el segundo partido más votado en El Bagre, Cáceres y Zaragoza (Bajo Cauca), en Amagá y Jericó (Suroeste), San Pedro de los Milagros (Norte), Segovia (Nordeste), Puerto Nare (Magdalena Medio), Dabeiba (Occidente) y en Medellín.
Como mencionamos al inicio, la consulta interpartidista de la izquierda –que dejó como ganador a Roy Barreras por encima de Daniel Quintero– tuvo una acogida muy baja entre los electores: apenas 8,2% de las personas que votaron por consultas en el país lo hizo por esta, en la que Barreras fue el ganador.
En Antioquia apenas 70.821 personas votaron por esa consulta. Y aunque ganó Quintero (63 %), esta, que es la primera vez en que se mide en las urnas luego de su renuncia a la Alcaldía de Medellín en 2023, demostró que es irrelevante en lo electoral pese a su estrategia mediática y de redes para ponerse a sonar. Sus 21 mil votos en Medellín son coherentes con su impopularidad y con las investigaciones por corrupción que le rodean.
2. La derecha dividió votos: cuando ganar es perder un poco
A las 8:12 de la noche del domingo, la transmisión de Noticias Telemedellín con los resultados de las elecciones legislativas se fue con un periodista a la sede de campaña de Creemos, el movimiento político del alcalde Federico Gutiérrez. Al periodista lo acompañaba Simón Molina, que hasta marzo de 2025 fue el secretario privado de la Alcaldía de Medellín y esa noche se convirtió en uno de los dos representantes electos por ese movimiento.
“Hablamos de un balance muy positivo”, dijo Molina entre algunos aplausos de la gente que lo acompañaba. Luego habló de la importancia de haber conseguido por primera vez representación en el Congreso para ese movimiento y de las elecciones presidenciales. Sin embargo, ni Molina, ni el periodista que lo entrevistaba y exaltaba los resultados de Creemos, ni los analistas en el estudio de ese canal público que controla la administración distrital mencionaron un hecho notorio: la lista de ese movimiento al Senado, que encabezó Juliana Gutiérrez, hermana del alcalde de Medellín, logró poco más de 226 mil votos (1.17 %), quedó muy lejos de alcanzar el umbral del tres por ciento y se quemó en su intención de llegar a esa corporación. La de Creemos fue la única sede de campaña que visitó ese noticiero en su transmisión.
Por primera vez Creemos va a tener representación en el Congreso de la República. Simón Molina y Luis Guillermo Patiño fueron elegidos a la Cámara de Representantes. Esto dijo Molina sobre los resultados de la jornada. ➡️https://t.co/GJ4ODccWwB pic.twitter.com/DDaZyHMiu9
— Telemedellín (@Telemedellin) March 9, 2026
Vea también: La red digital y las listas de votantes que circulan en la Alcaldía de Medellín para impulsar la campaña de Creemos
A Molina lo acompañará en la Cámara, por ese movimiento, Luis Guillermo Patiño, también exsecretario de Gutiérrez. De acuerdo con los datos del preconteo, con el 99.7 % de las mesas informadas, Creemos logró sus dos curules a Cámara por Antioquia con poco más de 285 mil votos y se ubicó en la tercera posición detrás del Centro Democrático, que se quedó con siete curules (dos más que en 2022) y del Pacto Histórico que, como decíamos antes, fue segundo y de momento alcanza tres escaños.
Si bien la elección de Patiño (67 mil votos) y Molina (63 mil votos) responde a la expectativa que tenía ese movimiento de sumar entre dos y tres curules, el resultado general de sus listas muestra los efectos de la división de votos causada por la apuesta del equipo del alcalde Gutiérrez de inscribirse por firmas y competir con el partido oficial del uribismo.
Y eso es significativo, además, porque Creemos no logró capitalizar tanto como esperaban lo sucedido en las elecciones regionales de 2023, cuando el alcalde Gutiérrez obtuvo cerca de 700 mil votos, logró conformar la mayor bancada en el Concejo de Medellín y entró pisando fuerte a la Asamblea de Antioquia. Los resultados del domingo le dan peso al argumento de que la victoria fácil de Creemos en ese momento tuvo mucho que ver con el voto castigo contra Daniel Quintero y quizá no tanto con lo que representa el propio Gutiérrez.
El resultado también se tensiona con otros dos elementos: por una parte, la adhesión temprana a la candidatura presidencial de Abelardo De la Espriella; y por otra, el despliegue de recursos en publicidad y el uso de la Alcaldía como plataforma de campaña, como publicamos en esta investigación.
(Vea también: De la Espriella selló su alianza con Creemos con discurso de “outsider” y junto a la hermana/candidata del alcalde Gutiérrez)
Y aunque no sean elecciones comparables, un dato ilustra bien que Creemos perdió más de lo que ganó: los 284 mil votos a Cámara (en todo Antioquia) y los 226 mil votos a Senado (en todo el país) no están muy por encima de los 223 mil que obtuvo ese movimiento con su lista al Concejo de Medellín en 2023 y sí están muy por debajo de los 341 mil que recibió para la Asamblea departamental ese mismo año.
La foto que deja el preconteo sobre los resultados de las dos agrupaciones más representativas de la derecha en Antioquia muestra a un Centro Democrático fortalecido, pues además de sus siete curules a Cámara, cinco de sus 17 senadores electos son antioqueños: Hernán Cadavid, Julia Correa, María Clara Posada, Esteban Quintero y Juan Fernando Espinal. Creemos, por su parte, logró por primera vez representación nacional en Cámara con Patiño y Molina, pero el fracaso de su lista a Senado deja al movimiento sin personería jurídica —y por tanto sin capacidad de otorgar avales— y es un golpe que no logró evitar ni el factor De la Espriella, ni la ofensiva propagandística, ni la burocracia distrital al servicio de la campaña.
3. Fajardo, con Dignidad, pero sin Compromiso
Uno de los primeros videos de la noche del domingo dentro de la sede de Dignidad & Compromiso en Bogotá muestra un tímido aplauso a la llegada del candidato presidencial Sergio Fajardo y un par de frases:
—Fajardo tenía razón en no entrar a la consulta.
—Como buen matemático, ¿no?
El candidato sonríe, agradece con gestos a las pocas personas presentes y durante un instante se lleva el dedo índice de su mano izquierda a la cabeza en señal de que todo estaba calculado.
Eso que Fajardo y su campaña celebraron ayer como una victoria, producto de la estrategia, tiene poco respaldo en los datos. Pese a que Dignidad & Compromiso salvó el umbral en el Senado gracias a su coalición con el Mira y el Nuevo Liberalismo, solo Jennifer Pedraza se metió a Senado por el lado del partido que lideran Fajardo y Jorge Enrique Robledo, este último también quemado en su propia aspiración.
En los datos del preconteo, esa coalición, llamada Ahora Colombia, fue la octava fuerza en votación al Senado: sacó poco más de 900 mil votos, menos del 5 % de los más de 19 millones del total.
Esa votación que le permitió a la lista cinco curules en Senado se sostuvo, sobre todo, por las candidaturas del Mira. El partido cristiano logró el primer, segundo y tercer lugar de la lista con Ana Paola Agudelo (101 mil votos), Manuel Virguez Piraquive (99 mil votos) y Carlos Eduardo Guevara (80 mil votos).
Pedraza, que ha hecho su carrera política junto al sector de Robledo, obtuvo la cuarta curul con 78 mil votos y la quinta fue para María Lucía Villalba, del Nuevo Liberalismo, que sacó 59 mil votos. Lejos quedaron Robledo (28 mil votos), quien en 2014 fue el senador más votado del país con 190 mil votos y en 2018 superó los 230 mil, y Federico Restrepo, la principal apuesta en Antioquia de Fajardo y del ala de Compromiso Ciudadano al Senado. El exgerente de EPM terminó en la posición 15 de la lista con poco más de 7 mil votos.
En Cámara por Antioquia, el departamento que alguna vez fue bastión del fajardismo y donde ganó la Gobernación en 2012 con un millón de votos, los datos del preconteo del domingo tampoco respaldan el relato. La coalición sacó apenas 100 mil votos en el departamento (el 4 % del total) y hasta el cierre de esta nota no tenía representación en las 17 curules otorgadas a Antioquia. Rafael Nanclares, exsecretario de Infraestructura en la Gobernación de Fajardo y cabeza de lista, terminó sexto con 5.600 votos.
En la noche del domingo, luego de que se conocieran los resultados del preconteo, Fajardo visitó la sede de campaña de la única senadora electa de su partido. Pedraza salió a saludarlo junto a la gente de su campaña, brindó por su triunfo y dejó una frase que luce más ajustada a la realidad : “En serio que estoy muy contenta porque además, Sergio, somos los únicos que sobrevivimos a este parche”.
En el espectro político del centro también perdió representación en Cámara por Antioquia el equipo político del congresista Daniel Carvalho. Carvalho, que renunció a la posibilidad de repetir curul para aspirar en 2027 a la Alcaldía de Medellín, le apostó a Camilo Quintero, exintegrante de su UTL, quien sumó poco más de 10 mil votos por el Nuevo Liberalismo y se quedó muy lejos de pelear por una de las 17 curules. La mayor votación de esa lista, que hasta el cierre de esta historia no había logrado ninguna curul en el departamento, la obtuvo Marcela Eusse (Mira, exfuncionaria de Bello) con 25 mil votos seguida del exalcalde de La Ceja, Nelson Carmona (NL), que logró 17 mil votos.
4. De maquinarias exitosas y de otras averiadas
Pasadas las 11:00 de la noche del domingo, el presidente Gustavo Petro dedicó un trino a felicitar a una de sus aliadas antioqueñas en el Congreso. De paso propuso una comparación: “Felicito a María Eugenia Lopera, ojalá se respire en Colombia una nueva María Cano”.
Felicito a María Eugenia Lopera, ojalá se respire en Colombia una nueva María Cano. https://t.co/pywa9YMz6w
— Gustavo Petro (@petrogustavo) March 9, 2026
Lopera, actual representante a la Cámara por Antioquia del Partido Liberal, dará el salto al Senado luego de ocupar el tercer lugar en la lista de esa colectividad con 126.934 votos. La ahora senadora electa –a quien el presidente le augura que tome el lugar de una de las figuras más emblemáticas en la defensa de los derechos obreros y sindicales durante el siglo XX en Colombia– es en realidad la hereda de la estructura clientelar del equipo de Renovación Liberal, del exsenador Julián Bedoya. Junto a ella se hizo elegir también la apuesta a la Cámara de ese mismo grupo político, Diver Franco Tejada, que sacó 58.805 votos.
La votación de Lopera no es una sorpresa. Cuando aspiró a la Cámara en 2022 se convirtió en la candidata más votada en Antioquia 86.330 votos. El despliegue de vallas por todo el departamento, y su red de favores gracias a los más de 20 alcaldes y decenas de concejales de Renovación Liberal explican su poder político, que se concentra especialmente en el Occidente, Urabá y el Bajo Cauca. En contra de la postura del oficialismo liberal, Lopera acompañó al gobierno Petro en reformas como la de salud, la pensional y la laboral.

Otra de las maquinarias que funcionó fue la de El Equipo de Antioquia, matiz Conservador liderado por el senador Carlos Andrés Trujillo. Esa agrupación, que concentra su fuerza en Itagüí, también es cercana al gobierno de Petro y está conectada con el escándalo de corrupción en la UNGRD, logró la elección al Senado de Daniel Restrepo Carmona (122 mil votos) que hasta ahora había estado en la Cámara; y logró curul para el exdiputado Jaime Cano (63.156 votos) en la Cámara de Representantes.
(Vea también: Contratos, puestos y alianzas: la relación entre Olmedo López y Carlos Andrés Trujillo que tiene su eje en Itagüí)
En contraste, otras dos maquinarias tradicionales, también conservadoras, se quemaron: la de Germán Blanco (56 mil votos), que quedó en la posición 13 de la lista al Senado de su partido, que obtuvo 11 curules. Su fórmula a la Cámara, Juan Camilo Callejas (24 mil votos) también se quedó por fuera al ocupar el tercer lugar de esa colectividad en el departamento. Blanco, que llegó a ser presidente de la Cámara de Representantes, consolidó su poder al lado de la casa Suárez Mira de Bello y a través de la influencia en instituciones de salud. Su esposa Lina Bustamante, por ejemplo, fue la secretaria de Salud de Antioquia durante el gobierno de Aníbal Gaviria y ese grupo político mantuvo el control de hospitales como el de Caucasia durante esos mismos años.
Lo mismo ocurrió con el equipo de Juan Diego Gómez, que aspiraba al Senado y quedó de 15 (45 mil votos) en la lista del partido Conservador. Su apuesta a la Cámara, el actual senador Nicolás Albeiro Echeverry, también se quedó por fuera en su intención de continuar en el Congreso, fue cuarto en la lista de ese partido (23 mil votos), lejos de las dos curules conservadoras.
Por el lado de la U, se quemaron el senador Juan Felipe Lemos y el representante Mauricio Parodi. Aunque Lemos fue cabeza de lista de ese partido, sus 71 mil votos lo dejaron en la décima posición y no se metió en las nueve curules de esa colectividad. Parodi, que había estado en la Cámara en los periodos 2006-2010 y 2018-2022 obtuvo 26.976 votos que no fueron suficientes para alcanzar una curul. La fórmula de Lemos a la Cámara, la exconcejala de Medellín Lina García Gañán (13 mil votos), también se quemó. Aunque sin la maquinaria de los anteriores, la lista de los quemados que se preciaban de tener más representación y pierden sus curules la cierran León Freddy Muñoz, que sumó 24.030 votos y Juan Camilo Londoño, quien obtuvo 13.799 votos. Muñoz aspiró por la Alianza por Colombia, pero es cercano al Pacto Histórico –fue embajador en Nicaragua en el gobierno Petro– y una fuente cercana a su grupo político nos dijo que su apuesta ahora será acercarse más al partido de gobierno. Londoño, entre tanto, llegó al congreso en llave con Muñoz en 2022, pero para las elecciones locales de 2023 su equipo político, llamado Equipos Ganadores, hizo alianza con Julián Bedoya.
5. Las curules de víctimas, sin liderazgos de víctimas
Javier López, elegido por la curul especial de paz de Bajo Cauca, Norte y Nordeste de Antioquia, y la representante a la Cámara Karen López, reelegida por la de Urabá, comparten algo además de su apellido: son desconocidos por y para las víctimas organizadas de sus territorios. Es decir, ninguno de los dos proviene de movimientos de víctimas ni tiene trabajo previo acreditado por las víctimas del conflicto armado.
Con el 95.5 % de mesas informadas, Javier López fue el ganador de la curul de paz 3. Obtuvo 4.518 votos, el 20 % del total. Con 3.580, el segundo lugar fue para Edward Páez y en el tercer lugar quedó John Jairo González, el actual representante a la Cámara por esa circunscripción.
Como contamos en esta historia, López, el nuevo representante, era la apuesta de Julián Bedoya Pulgarín para la curul de paz, pese a que para esa circunscripción está prohibido el apoyo de partidos tradicionales, pues se trata de lugares especiales en la Cámara creados, en virtud del Acuerdo de Paz, para las víctimas de las regiones más golpeadas por el conflicto.
López es hijo de Dagoberto López, tres veces concejal de Caucasia, excandidato a la Alcaldía de ese municipio e integrante de Renovación Liberal, la corriente que sigue orientada por Bedoya, exsenador y excandidato a la Gobernación. Pero ese nivel de cercanía con la política más tradicional es equivalente a la lejanía que las víctimas del territorio perciben frente a él: “Vengo de procesos de víctimas y llevo más de diez años en las mesas departamentales y en liderazgos sociales en esta zona y nunca lo he visto participando en un espacio de estos”, nos dijo un líder social que pidió no ser citado.
En Urabá, por otro lado, se repitió el resultado arrasador con el que Karen López ganó esa curul en 2022. En esa ocasión logró el 19.7 % de la votación, con 5.518 votos. Esta vez conquistó el 29.8 %, con 11.244 votos, casi el doble que hace cuatro años. Esto con el 97.3 % de las mesas informadas en los ocho municipios de la circunscripción especial.


La representante Karen López fue cuestionada por las demás candidaturas por los apoyos políticos de sectores tradicionales de Urabá, sobre todo de Turbo y de San Pedro de Urabá, como contamos en esta otra historia. Esos apoyos se tradujeron en un músculo económico con el que no contaban los demás, menos teniendo en cuenta que la financiación estatal para las campañas nunca llegó.
La segunda lista con más votos, Podemos, logró 7.997, el 24.2 % de toda la votación. Es decir, ni con los votos sumados de sus dos candidatos, Olga Guzmán y Ciro Valenzuela, alcanzan a igualar la votación individual de Karen López, quien junto a su fórmula alcanzó el 44.5 % de la votación total de la curul.
Solo en San Pedro de Urabá, donde conquistó 1.082 votos en 2022, su caudal electoral creció esta vez hasta 1.887 después de que, con la firma de su hermano Jaime Fabián López como secretario de Planeación, el municipio duplicó sus corregimientos en 2024. Pero fue Turbo, el municipio que concentraba los apoyos de la política tradicional que estaban con Karen López, donde obtuvo más votos: 4.465, el 47 % de su total.
Tanto Javier López, por su padrinazgo político, como Karen López, por lo que demostró en estos cuatro años, se perfilan como posibles aliados de un gobierno de izquierda, pero no necesariamente como opositores si llega a ganar un candidato o candidata de derecha.




