Puesto cepedista en Medellín

Así fue la segunda vuelta en el puesto de votación más cepedista de la ciudad más abelardista de Colombia

Por El Armadillo

-

23 de junio de 2026

A cuatro cuadras de la Universidad de Antioquia, en un edificio rodeado de talleres y unidades de apartamentos que funcionan en su mayoría como residencias estudiantiles, está la Fundación Universitaria Claretiana. Sin contar la cárcel de El Pedregal, este fue el puesto de votación más cepedista de Medellín en la primera vuelta. Estuvimos en ese lugar durante toda la jornada del 21 de junio.

Por Leidy Juliana Restrepo.


Doña Carmenza votó el 21 de junio en la Fundación Universitaria Claretiana (Uniclaretiana) en el barrio El Chagualo, “muy lejos” de Robledo, donde vive. La trajo una moto por 12 mil pesos, pero ella le dio más: “Pobrecito, eso lo mandó a dar unas vueltas”. Mientras se tomaba un tinto de $1.500 afuera del puesto de votación, dijo que estaba a la expectativa: “Vamos a ver qué pasa hoy. Aunque ese tigre está muy fuerte, todo mundo va a votar por él”. No sabía que estaba en el puesto de votación más cepedista de Medellín.

Con el 53,3 % de los votos para Iván Cepeda, el de Uniclaretiana fue el puesto abierto al público en Medellín con el porcentaje más alto de votos por la izquierda en la primera vuelta presidencial. Solo lo superó el de la cárcel de El Pedregal, donde el candidato del Pacto Histórico obtuvo el 56,9 % de los votos entre los 51 reclusos que participaron de las elecciones del 31 de mayo.

La Uniclaretiana queda a cuatro cuadras de la Universidad de Antioquia en un edificio esquinero de cuatro pisos que comparte pared con Soluciones y Diseños, un negocio de diseño interior. En las calles que la rodean está Lubricantes 5 estrellas; un hogar de paso para madres adolescentes administrado por las Siervas de Cristo Sacerdote; un parque pequeño con una carpa roja donde venden almuerzos y tinto; un taller de buses y camiones; y Boli-rana La Esquina, un bar donde por estos días cuelgan las banderas de las selecciones que  juegan el mundial.

(Lee también: Buscar un voto por Cepeda en el puesto de votación más abelardista de todo abelardolandia)

Los resultados de la elección en la primera vuelta del 31 de mayo dicen que en sus ocho mesas votaron 2.050 personas. La mayoría son jóvenes de 20 a 39 años, con educación secundaria o técnica y buena parte de esos electores se ubican en el estrato 3. El domingo de la segunda vuelta, por los pasillos del puesto de votación pasaron estudiantes foráneos, familias y vecinos del sector, trabajadores de los talleres cercanos y otros tantos que no viven en el barrio, pero votan allí. 

La mayoría llegaron a la entrada del puesto caminando desde sus casas o desde la estación Chagualo del Metroplús, que está a un par de cuadras. Otras lo hicieron en moto propia, en un mototaxi pedido por aplicación o llevados por algún familiar. También llegaron votantes en bicicleta y muy pocos se bajaron de algún carro para ir a votar. 

***

Antes de las 8:00 a.m. en la puerta se formó una fila de unas 25 personas. Javier Fernández fue el primero en entrar. Aunque es de Bogotá, vota y vive en Medellín. Llegó temprano porque trajo a su pareja, que es jurado de votación en este puesto. Su percepción en la primera vuelta y ahora es que el puesto es “pequeño, pero ágil”. Y que la mayoría de las personas que votan en ese lugar son “jóvenes, porque está cerca de la UdeA”.

Esa percepción de Javier la respaldan los datos. Los resultados del preconteo confirmarán más tarde que Abelardo De la Espriella solo ganó en la mesa 1, donde vota la gente de más edad. Donde hay votantes más jóvenes la tendencia se revierte y las mesas se van haciendo cada vez más cepedistas en el puesto más cepedista de la ciudad.

Pasada media hora de votación, afuera las personas revisaban las hojas de papel con el listado de 2.522 cédulas de las personas habilitadas para votar en la Uniclaretiana, intentando encontrar la suya. Alrededor ya estaban abiertos varios puestos que venden fritos, café y caldo de costilla, hechos en leña, para el desayuno. Como si fuera lugar de tránsito en lugar de destino final, uno de los vecinos llegó a votar con las arepas y el quesito en la mano. Otro terminó rápido una empanada y un café en la entrada del puesto porque no le permitieron entrar comiendo. 

(Lee también: El establecimiento antioqueño pasa de la oposición al gobierno)

En primera vuelta la participación en este puesto de votación superó el 81 %. Lina Pisa, tunjana y estudiante de la UdeA, votó aquí mismo el 31 de mayo. Ese día llegó más tarde pero vio menos votos en la urna. Antes de regresar caminando a su habitación, en un edificio cercano, dijo que veía el “panorama electoral muy polarizado”, pero terminó con una consigna: “¡Que gane Cepeda!”

En la Uniclaretiana los votos para De la Espriella en primera vuelta fueron 464 (22,6 %). En segunda vuelta, el 21 de junio, las camisetas de la selección Colombia brillaron por su ausencia, aunque no faltó un James 10 y un Chagualo 7. Sobre la 1:00 de la tarde, un hombre de mediana edad, en medio del sofoco del mediodía, llegó a votar cubierto con una bandera tan grande que se arrastraba por el suelo. 

También hubo camisetas de otros equipos y países, entre ellas un par de Palestina. A la salida del puesto las personas delegadas de la Registraduría repartían, sin importar la camiseta, el calendario del mundial de fútbol 2026 impreso por la Procuraduría como parte de su campaña Paz Electoral. ¿Será que Colombia ganará por primera vez un mundial?

***

Mientras adentro estaban votando en un silencio solemne, afuera el ambiente era el del barrio. 

— “¡Quiubo, ¿ya votó?!” 

Gritaban desde temprano los vecinos que viven a dos casas del puesto y que después de depositar su voto se quedaron afuera conversando, esperando para gritar y levantar la mano cuando de pronto veían a algún conocido. 

El sonido de las pulidoras se mezclaba con el de la música popular. El Chagualo es, al tiempo, una zona industrial y residencial. Antes del 2000 era conocido como Los Álamos o Estación Villa (como la terminal del Ferrocarril). Allí creció gran parte de la industria textil y automotriz de la ciudad (Pepalfa, Fatelares, Helados la Fuente y Telecenter), pero en las últimas décadas ha tenido una transformación hacía el uso residencial con la construcción de edificios de apartamentos como Ciudadela Sevilla, Torres de La Fuente y Paseo de Sevilla.

En esos edificios, amontonados de a dos o tres, viven los estudiantes universitarios que llegan en su mayoría de otras regiones y habitan en el barrio por periodos cortos. Luego de que terminan sus estudios, o cambian de planes porque quieren o les toca hacer algo distinto, muchos regresan a sus lugares de origen o se trasladan a otras zonas de la ciudad.

Eider León, médico graduado de la UdeA, que ya vive en Carlos E. Restrepo, vota en la Uniclaretiana desde hace ocho años, cuando era estudiante. El puesto ya no le queda tan cerca, pero no lo ha cambiado. Tampoco sabía que este es el puesto de votación más cepedista de la ciudad. De lo que sabe es de medicina, porque el tema electoral le parece “una pregunta difícil” y se declara “impedido” para expresar su postura frente al panorama en la segunda vuelta. 

***

Lo que normalmente son los parqueaderos de la Uniclaretiana albergaban el domingo las ocho mesas de votación de este puesto. Los seis jurados de cada mesa, sentados como en la última cena de Da Vinci, recibían uno por uno a los electores que iban peregrinando. 

En realidad, la asistencia parecía reducida pero era constante. De vez en cuando se hacía una fila corta de ocho o 10 personas, sobre todo cuando llegaban juntas las Siervas de Cristo o los sacerdotes de las parroquias cercanas, que son lo más parecido a una celebridad en ese puesto de votación. 

—Padre, ¿cómo le va?—, gritaba alguna feligrés que lo veía en la fila. 
—Por aquí esperando al compañero que dejó la cédula en la parroquia—, sonreía mientras lo saludaban otras personas en la fila o lo miraban como con ganas de pedirle un autógrafo o la bendición. 

Andrés De los Ríos, que no es cura, sino estudiante de Química en la UdeA, madrugó porque iba de viaje para Caldas, el departamento desde donde llegó a Medellín para estudiar. Recién bañado y con el afán de a quien lo va dejar el bus, contó rápido que también votó en este puesto en la primera vuelta y en las legislativas. 

Como De los Ríos, muchos de quienes votan son estudiantes de la UdeA o de la Universidad Nacional. Sin embargo, como ambas universidades ya salieron a vacaciones, muchos regresaron a sus lugares de origen, nos dijo Liana Llerena, testigo electoral de la campaña de Iván Cepeda. Su percepción de que menos gente estaba llegando a votar coincidió con los datos oficiales. Al finalizar la jornada el preconteo confirmó que hubo 201 votantes menos que en la primera vuelta y la participación disminuyó del 81 % al 73 %.

Es el caso de Cielo Ortiz, cucuteña y estudiante de Música en la UdeA, que votó en primera vuelta en la Uniclaretiana, pero que compró los tiquetes de regreso a su casa para las mismas fechas de la segunda vuelta. Siempre se fija en los precios más económicos y en no quedarse más días de los necesarios pagando arriendo y mercado. No pensó en las elecciones y cuando se acordó ya era tarde, por eso no votó en la segunda vuelta.  “Fue frustrante, porque viajar a Medellín es extremadamente caro”, pero bueno “también se extraña a la familia”, dijo por teléfono.

Además, recordó que en la primera vuelta sí vio más estudiantes que en las legislativas y dijo que le da mucha angustia el abstencionismo que percibe en los jóvenes como ella. “Y, la verdad, no caí en cuenta (de ver las fechas de votación) en esta ocasión”, dijo.

La cantidad de estudiantes puede ser significativa, pero no son todos los votantes. Camila Betancur, psicóloga, y Daniel Simanca, su pareja, trabajan en un concesionario. Viven a una cuadra del puesto de votación y les gusta porque es “muy tranquilo y ágil”. Daniel dijo que esperaba “que todo esté tranquilo, sin importar el que gane, que el resultado sea bien recibido”.

***

El balance de la jornada de la mañana lo resumió bien un policía que vigilaba el puesto: “Elecciones sin novedad”. Así lo confirmaron los cinco testigos electorales, dos mujeres, incluyendo a Llerena, y tres hombres, todos mayores, todos del Pacto Histórico y todos con una mochila tejida terciada del hombro. 

Llerena, una mujer joven, racializada, porta orgullosa las artesanías indígenas y se acomoda de vez en cuando su cabello rizado, mientras cuenta que decidió ser testigo porque, aunque trabaja con medio ambiente y comunidades, “la cosa está dura”. Como no pudo participar activamente en la campaña de Cepeda, encontró en este ejercicio durante primera y segunda vuelta su forma de aportar: “Sentí que mi participación más importante podía ser cuidando los votos”.

Parados durante casi todo el día, los testigos caminaban alrededor de las mesas esperando entrar en acción; mientras tanto, mataban el tiempo conversando entre ellos o saludando con frecuencia a amigos, conocidos o colegas que pasaban a depositar su voto por Cepeda.

Al final solo informaron dos novedades: 

  • Una frase que alguien anotó a favor de uno de los candidatos en el cubículo 4, pero que taparon rápido con marcador. 
  • Un hombre que le tomó una foto al voto y que el personal de la Defensoría del Pueblo verificó que borrara del celular antes de salir del puesto. 

Aún así decidieron quedarse hasta el final, para verificar que las papeletas y los formularios no se los llevaran en una moto, como ocurrió en la primera vuelta. 

En la tarde, afuera del puesto algunas personas estaban esperando al amigo con el que vinieron a votar y algunas otras conversaban del tema del día, la política. “Parce, estamos a unas horas de saber si gana Chepe o Conrado”, dijo alguien y soltó las risas de los demás

Muchos llegaron a votar acompañados, como los Ibarra Bedoya: Claudia, Laura y Jhovanny. Así “es más divertido”, dijo Laura. Los tres viven cerca de la Uniclaretiana. Aunque prefirieron no revelar su voto, Claudia sí dijo que estas elecciones “han estado tensas, pero tranquilas. Sobre todo en esta segunda vuelta”.

Claudia también explicó que su familia es numerosa, muchos viven cerca. Unos votan en ese mismo puesto y otros “más arriba”, en el colegio Tulio Ospina, dónde Abelardo De la Espriella ganó en primera vuelta con el 54 % de los votos. Si ambos puestos están a solo cuatro cuadras de distancia y votan las mismas familias, ¿qué o quiénes harán la diferencia en la Uniclaretiana?

(Lee también: Un video manipulado con IA le atribuye a Iván Cepeda ataques contra Antioquia)

***

Faltando menos de cinco minutos para cerrar las urnas, la última persona en llegar a ese puesto fue Yuli Pico, también estudiante de la UdeA. Llegó tarde, parecía que se acababa de bañar y explicó que tuvo “un día pesado y quería descansar”, pero que no quería quedarse sin votar. “Tengo mucho miedo, porque no sé al final quién va a ganar. Con lo que pasó la última vez, mucha gente se puso al pendiente de abrir la perspectiva de lo que en realidad estaba pasando y difundir información. La verdad me cambió mucho la forma de pensar de lo que voté la primera vez a lo que voté ahorita”, dijo. 

A diferencia de muchos de quienes votaron por De la Espriella, en el puesto de votación más cepedista de Medellín todos tenían camisetas distintas, parecía que iban a votar sin romper su cotidianidad: con el mandado, con el perro, en familia. Solo Lina se atrevió a gritar su voto: «¡Que gane Cepeda!»

Llegó el momento del preconteo. Cepeda ganó en siete de las ocho mesas, perdió con De la Espriella solo en la mesa 1, donde votó doña Carmenza. En total fueron 1.255 votos (67,8 %) por el candidato del Pacto Histórico y 547 (29,5 %) por De la Espriella. Aunque la participación disminuyó en el puesto de la Uniclaretiana, el porcentaje de votación por Cepeda subió en esta esquina del norte de Medellín –la ciudad que más votos le sumó a De la Espriella–. Allí, 7 de cada 10 personas votaron por la izquierda en la segunda vuelta.

Mesa 1 – 287 votos (81 % de participación)

  • 102 Cepeda 
  • 179 De la Espriella
  • 4  en blanco 
  • 2 nulos

Mesa 2 – 294 votos (83 % de participación) 

  • 156 Cepeda
  • 132 De la Espriella
  • 6 en blanco

Mesa 3 – 274 votos (77 % de participación)

  • 229 Cepeda
  • 38 De la Espriella
  • 5 en blanco 
  • 2 nulos

Mesa 4  – 256 votos (72 % de participación)

  • 185 Cepeda
  • 64 De la Espriella
  • 6 en blanco
  • 1 no marcado

Mesa 5  – 239 votos (67 % de participación)

  • 187 Cepeda
  • 46 De la Espriella
  • 3 en blanco 
  • 3 nulos

Mesa 6 – 202 votos (57 % de participación)

  • 170 Cepeda
  • 27 De la Espriella
  • 5 en blanco 

Mesa 7 – 252 votos ( 71 % de participación)

  • 193 Cepeda
  • 51 De la Espriella
  • 6 en blanco 
  • 2 nulos

Mesa 8 – 45 votos (97 % de participación)

  • 33 Cepeda
  • 10 De la Espriella
  • 2 en blanco

A las 5:00 de la tarde los jurados y testigos se despidieron y las delegadas llevaron las bolsas azules con los votos y los formularios en una camioneta blanca escoltada por la Policía. ¡Que San Claret los acompañe!

Compartir