El excongresista antioqueño Julián Bedoya reunió en Medellín a su equipo político para anunciar parte de su estrategia para las elecciones regionales de 2027. También hizo una declaración de principios que consiste, en síntesis, en nunca estar en oposición. Así justificó la pirueta con la que sus congresistas promovieron la declaración del liberalismo como partido de gobierno luego de haber apoyado la agenda legislativa y repartido puestos durante la presidencia de Gustavo Petro.
El diputado Hernán Torres ofreció el discurso más corto de la jornada. Tomó el micrófono, caminó hasta el lugar de la mesa principal donde estaba sentado el excongresista Julián Bedoya Pulgarín y puso una mano sobre su hombro: “Doctor Julián, voy a aprovechar esta fiesta de la familia para decir que aquí estoy para lo que usted diga, mande y ordene. —La gente en el auditorio aplaudió y Bedoya sonrió— Ese era mi extenso saludo. Muchas gracias”.
Le dicen “orientador”. Pese a que la palabra suena modesta, en la jerarquía del equipo de la Renovación Liberal, Julián Bedoya es líder supremo e indiscutible. Aunque algo más extensos que el de Torres, muchos de los discursos de las personas que hablaron en el encuentro político de esa facción del liberalismo el pasado 10 de septiembre en el centro comercial San Diego, en Medellín, se centraron en la obediencia y la lealtad.
Llegaron comitivas de todas las subregiones de Antioquia: alcaldes, concejales y líderes comunitarios que conforman una de las clientelas más importantes de la política regional. Aunque estaba citado para las 2:00 de la tarde, el evento comenzó con más de una hora de retraso y fue necesario habilitar otra sección del auditorio que colmó su capacidad: 500 personas sentadas y algunas más de pie.
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Varios líderes de ese equipo político actuaron como teloneros: el representante a la Cámara Diver Franco se paseó por el auditorio ofreciendo un “dios les pague por venir”. El exconcejal de Medellín Fabio Rivera, más silencioso, también saludaba; lo mismo hacían otros ex: el exdiputado de Antioquia Adolfo León Palacio y el exsenador Juan Diego Echavarría.
En una esquina, en la primera fila, conversaban dos exsecretarios de la alcaldía de Daniel Quintero: Juan Pablo Ramírez, que pasó por tres secretarías en esa administración y luego aterrizó en el gobierno Petro como subdirector de la Unidad Administrativa Especial de Gestión Pensional y Contribuciones Parafiscales; y Óscar Hurtado —también exconcejal de Medellín y exrepresentante a la Cámara—, que luego de ser secretario de Hacienda y de Gobierno terminó como alcalde encargado, tras la renuncia de Quintero para promover las fallidas campañas a Alcaldía y Gobernación de los candidatos de su movimiento político.
Entre el público, y también en una de las primeras filas, estaba otro representante a la Cámara: Juan Pablo Duque, que fue elegido por el Nuevo Liberalismo en Caquetá. Acudió al aval de ese partido porque el oficialismo liberal en su departamento decidió presentar una lista cerrada que complicaba su aspiración.
Cuando llegó Bedoya estalló una ovación y se terminó de ordenar la mesa principal de la que hicieron parte, entre otros, el “orientador”, el diputado Torres, el exconcejal Rivera, el exsenador Echavarría, Óscar Hurtado y los representantes a la Cámara Diver Franco y Javier López. Este último es la ficha de Bedoya que se quedó con la curul de paz del Norte, Nordeste y Bajo Cauca.
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Empezaron los discursos: Torres y la obediencia. Palacio y la necesidad de adaptarse a las nuevas realidades políticas. Hurtado y la defensa de los pobres “porque las élites políticas y económicas ya tienen mucho quién los defienda”. Luego Juan Diego Echavarría y otra exaltación a la lealtad:
“¿El discurso más importante, menos extenso, pero más profundo fue el de quién? El de este señor”, y señaló a Torres. “¿Y qué dijo él?” —dejó un espacio para que la multitud respondiera. “Soy leal y estoy al servicio de lo que usted disponga Julián Bedoya, que es el orientador, que es quien ha guiado y quien ha dirigido este movimiento. Y yo creo que todos estamos en esa misma tónica, ¿o no?”.
Habló de que los votos no son de una sola persona, sino del equipo. Hizo una descripción para dummies del voto de estructura y para eso puso como ejemplo a Diver Franco, de quien dijo que solo tiene asegurado el voto suyo y el de su mamá. Los casi 60 mil votos con los que Franco se eligió a la Cámara, dijo Echavarría, son el resultado de la red de Renovación Liberal con sus alcaldes, sus concejales y sus líderes en los municipios.
Fue también Echavaría el que empezó a deslizar una premisa central de esa reunión. Para explicarla ofreció un contexto: dijo que una de las épocas más difíciles que ese movimiento enfrentó fue en 2018, cuando él mismo era representante a la Cámara y Bedoya senador, pero no eran cercanos al gobierno de Duque, a diferencia de lo que pasó con Santos y después con Petro, con quienes tuvieron cercanía, puestos y acceso al poder.
Entonces, les habló directamente a las cuotas burocráticas en el auditorio. Dijo que tiene “esperanza” y está “motivado” con el gobierno de De la Espriella, y también “muy confiado” de lo que puedan hacer los congresistas y Julián Bedoya: “Muchos de ustedes están hoy en posiciones importantes porque tuvimos el gobierno amigo. Porque recuerden que hay que estar de la mano del ejecutivo y legislativo. Que si un congresista no tiene presidente amigo, es muy difícil que se les pueda ayudar (…) Ahí es donde viene la habilidad del movimiento y de los congresistas, y los talentos del dirigente y orientador Julián Bedoya para poder adecuarse a los cambios y a las circunstancias”.
“No aprendimos a ser oposición”
La reunión del jueves tenía dos antecedentes inmediatos relacionados con una misma persona: la senadora María Eugenia Lopera. Ella, también integrante del equipo de Renovación Liberal, obtuvo 126 mil votos en las elecciones de marzo con los que se aseguró una de las 10 votaciones más altas del país, saltar de la Cámara al Senado y asumir el cargo de elección popular más influyente en ese equipo político. Por eso su ausencia fue ruidosa.
El pasado 8 de septiembre —aquí el primer antecedente— Lopera dijo en una entrevista en Caracol Radio que había votado a favor de la declaratoria del liberalismo como partido de Gobierno y aseguró que se trataba de un acto de “coherencia”. Ese alineamiento entre gobierno, independencia y oposición es un movimiento normal de todos los partidos con representación en el Congreso al inicio de cada legislatura desde que existe el Estatuto de la Oposición.
Sin embargo, lo que dijo se hizo noticia porque durante el gobierno pasado sus votos fueron determinantes para promover la agenda legislativa de Gustavo Petro, incluso en contra de las directrices del partido Liberal. Quizá lo que la hizo más visible fue su respaldo a la reforma a la salud promovida por el gobierno anterior.

La entonces representante a la Cámara María Eugenia Lopera, junto a los exministros Armando Benedetti y Guillermo Alfonso Jaramillo durante un debate sobre la reforma a la salud en 2025.
El segundo antecedente es que poco antes de la reunión empezaron a circular versiones entre políticos y en algunos medios sobre una supuesta ruptura entre Lopera y Bedoya; algunas de esas especulaciones conectaron ese distanciamiento con la postura de la senadora frente al gobierno de De la Espriella. Pero el encuentro del jueves confirmó una cosa y descartó la otra.
La que se confirmó, o por lo menos es lo que ese equipo dejó entrever, es la distancia de Lopera con Renovación Liberal: además de que no estuvo presente, el propio Bedoya contó que le envió personalmente la invitación al encuentro y para explicar su ausencia dijo que se imaginaba que “en su labor senatorial, en sus responsabilidades institucionales o personales se le presentó algo en su agenda y no le permitió venir a acompañar a esta gran familia”. Entonces, le envió un saludo a la distancia que su auditorio respondió con un aplauso tímido. La que se descartó tiene que ver con que la razón de la ruptura sea alguna diferencia por la posición que asumió frente al Gobierno Nacional.
Y eso también lo expusieron los discursos, algunos de forma matizada y otros de manera mucho más frontal. En ese segundo grupo se ubicaron las palabras del representante Javier López, que antes de las elecciones de marzo negó sus vínculos con Bedoya y le dijo a El Armadillo que no contaba con el respaldo de ningún grupo político. Luego de decir que la política se hace con lealtad y con gratitud, y de pedir un aplauso para Bedoya por su idea y su sueño de materializar y compartir a Renovación Liberal, López aseguró que tomaron una posición frente al gobierno entrante que les permite “seguir ayudándole” al equipo: “Aquí ninguno es de oposición y el jefe de esta familia se ha cansado de decirlo: no aprendimos a hacer oposición. Tenemos una responsabilidad grande y muchos sueños detrás como para ir a pelear con un gobierno”.
Diver Franco también fue de ese segundo grupo: “Ya las elecciones pasaron. Como siempre nos lo ha enseñado el doctor Julián Bedoya, la familia de la Renovación es de gobierno. Nosotros estamos es para ayudar, para ayudarle a cada uno de ustedes y a nuestros municipios”. Y ofreció varias pistas sobre las volteretas de ese sector político:
“Hoy tenemos una excelente relación con el doctor Simón Gaviria, por el que pido un fuerte aplauso. Él se nos comprometió a que en estas elecciones que siguen siempre va a estar a disposición (…) quiero decirles que hoy acompañamos al contralor, al doctor Jorge Laverde. Y hoy estamos acompañando a nuestro gobierno. El partido Liberal se declaró en gobierno y gracias a Dios porque la familia de la Renovación no hace oposición, vamos a estar es para trabajar por cada uno de ustedes”.
Finalmente fue el turno de Julián Bedoya. Primero, la ovación más larga de la jornada; luego, el silencio obediente para escuchar al “orientador”. Y después, la exposición de los principios y la estrategia.
Bedoya reconstruyó su propia trayectoria; contó cómo se hizo elegir diputado y cómo escaló posiciones hasta convertirse en representante a la Cámara y luego en senador. No mencionó, sin embargo, su fallida aspiración a la Gobernación de Antioquia en las pasadas elecciones regionales, cuando en medio de una disputa con la cúpula Liberal se inscribió a última hora con el aval de un partido palenquero encomendado a Jehová. Luego renunció a su candidatura para apoyar a Luis Pérez, que perdió pese al despliegue de plata y votos de Renovación Liberal.
Como hizo antes Echavarría, también les habló directamente a sus cuotas e hizo inventario de las entidades donde ha tenido puestos: “Ya son 16 años donde ustedes, los mejores hombres y mujeres, han ocupado las dignidades y espacios de poder más importantes de este país. Y han estado en la Contraloría, la Procuraduría, en la Fiscalía, en ministerios, en departamentos administrativos. Han estado al frente de alcaldías, han sido secretarios de despachos municipales, departamentales y esta representación política —señaló a sus compañeros de mesa— nos ha tenido sentados en el Congreso de Colombia”.
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Luego, su discurso se dedicó a resumir varias jugadas de sus congresistas para acomodarse en las decisiones que han tenido que tomar desde que asumieron sus curules el pasado 20 de julio. Explicó, por ejemplo, cómo lograron sus espacios en las comisiones legislativas que les resultaban más convenientes y cómo eso les ha permitido acercarse al ministro del Interior, Rodrigo Lara.
También, cómo movieron sus cartas para la elección de contralor y cómo se posicionaron para hacer mayorías con los partidos oficialistas en la elección de magistrados del Consejo Nacional Electoral. La ficha de Bedoya, que finalmente logró los votos para ser magistrado de ese organismo, es Silvio Carrasquilla, un político de Turbaco, Bolívar, que se hizo célebre hace más de una década por disfrazar un burro con los colores del Partido Demócrata y haber instalado una falsa sede de campaña de Barack Obama en ese municipio.
Bedoya también contó que luego de la elección de mesas directivas —en las que el candidato del Gobierno para la Presidencia del Congreso perdió por cuenta de una alianza entre el Centro Democrático y el Pacto Histórico— su bancada fue la primera que se puso a disposición de Simón Gaviria para declarar partido de Gobierno al liberalismo. Y citó a su profesor de derecho constitucional para hablar del presidencialismo en Colombia y de que “no hay nada más severo que la dictadura del ejecutivo”.
Y así, citando a uno de sus profesores universitarios —pese a que su título como abogado de la Universidad de Medellín se encuentra suspendido y avanza un proceso penal en su contra por las irregularidades que rodean su grado—, Bedoya soltó una síntesis de su comprensión de la política:
“Para mí todos los presidentes son iguales. La diferencia de los gobiernos en Colombia es a quién le va bien y a quién le va mal. Todos hacen lo mismo: gobiernan con sus amigos, se presentan momentos desafortunados, pero también tienen unos momentos de brillantez, de lucidez, de realizaciones y de cosas positivas que le dejan al pueblo colombiano. Por eso mi bandera siempre ha sido: no hago oposición, soy de gobierno. Para uno solucionar todos esos problemas estructurales de la sociedad lo tiene que hacer con poder”.
El auditorio lo despidió con un aplauso de pie.




