Las volteretas políticas y las alianzas improbables que definirán las elecciones atípicas en Apartadó

Por Juan David Ortiz Franco

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2 de abril de 2025

El municipio más poblado del Urabá antioqueño elegirá alcalde este 6 de abril. Aunque hay siete candidatos, las opciones se reducen a dos equipos políticos tradicionales. En medio hay avales y apoyos que cambiaron de bando, dudas sobre la transparencia de las autoridades electorales, disputas jurídicas y hasta un candidato que aspira a reelegirse en el cargo del que lo removieron hace dos meses.


El primero de marzo de 2018, 10 días antes de las elecciones legislativas de ese año, Adolfo Romero, que para ese momento ya era un reconocido líder político en Apartadó, publicó un video en su página de Facebook. Llevaba una camisa con el logo de Cambio Radical y el apellido de su jefe político, Felipe Cañizales, que fue elegido alcalde de ese municipio un año después. Lo acompañaba el representante a la Cámara Luis Eduardo Díaz Granados, del clan Char, que pretendía saltar al Senado y conseguir su tercer periodo consecutivo en el Congreso. Romero tomó la palabra:

“Hola, amigos de Apartadó, les presento a mi candidato al Senado de la República, el líder Luis Eduardo Díaz Granados. Un hombre que va a trabajar por nuestro equipo 1Ese equipo del que hablaba Romero es el de Felipe Cañizales, la ficha de los Char que en 2019 fue elegido alcalde de ese municipio para el periodo 2020- 2023, coavalado por Cambio Radical y por el partido Conservador. Ya como exalcalde, Cañizales fue capturado en septiembre de 2024, junto a otros integrantes de su grupo político, por supuestas irregularidades en procesos de contratación durante su gobierno. Aunque en diciembre un juez ordenó su libertad, continúa vinculado al proceso. y por la transformación del municipio de Apartadó. Doctor Granados, muchas gracias por su apoyo”.

El 21 de febrero de este año, Romero —que es uno de los dos candidatos más opcionados para ganar la Alcaldía de Apartadó en las elecciones atípicas de este 6 de abril—, apareció en un video similar. Ahora era él quien recibía el apoyo de un congresista que, en apariencia, sería la antítesis de los Char:

Ese día, León Fredy Muñoz, senador de la Alianza Verde, se montó en una pequeña tarima y dijo que se “moría por estar nuevamente así, con un micrófono en la mano, caminando las calles” y haciendo lo que le gusta hacer: “Política para servirle a la gente”. Detrás suyo se ve a Romero y, más atrás, un backing con la publicidad de su campaña. 

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Muñoz estaba recién llegado de Nicaragua, donde fue embajador de Colombia durante dos años por designación del presidente Gustavo Petro. Regresó para asumir una curul en el Senado luego de la renuncia de Humberto de la Calle y ese día, en Apartadó, le dio a Romero un lápiz gigante, dijo que le entregaba las banderas de la educación y de la Alianza Verde, y resumió en una idea parte de la disputa política, los cambios de bando y las alianzas impensadas que marcan la campaña en ese municipio:    

“Soy senador hace 15 días y fue suficiente 15 días para poder resarcir el daño que se hizo con el aval de Adolfo Romero. En el 2023 le dieron el aval de la Alianza Verde a otro candidato que no tenía nada que ver con el Verde. Hoy traemos el aval al que lo tenía que haber tenido en el 2023, compañeros”.

Ese candidato, que según Muñoz “nada tenía que ver con el Verde”, era Héctor Rangel, que ganó las elecciones de ese año, justamente contra Romero, y fue alcalde hasta enero de 2025 cuando el Consejo de Estado ratificó la nulidad de su elección. En otro giro que tiene esta historia de transacciones políticas y disputas jurídicas, Rangel es nuevamente candidato, pero eso lo retomaremos más adelante. 

Volvamos al acto de campaña de Muñoz y Romero a finales de febrero: ambos políticos caminaron por las calles de Apartadó en una de esas manifestaciones que son tan usuales en ese y otros municipios en época de elecciones. En algún momento el candidato alzó el lápiz gigante y gritó: “¡Hoy no se inscribe Romero, hoy se inscribe un pueblo, hoy se inscribe un pueblo!”.

Romero, heredero político de los Char en Apartadó, inscribió ese día su candidatura con el aval del partido Conservador y los coavales del Verde y Colombia Renaciente. 

La llegada oficial de Cambio Radical a su campaña fue el 5 de marzo: en un hotel de Apartadó y en un acto político mucho menos ruidoso, el candidato se reunió con Evelio Pérez Arboleda, presidente de ese partido en Antioquia y allí ratificó un acuerdo de adhesión. También hay un video de ese día. No hay rastro del lápiz gigante, Romero aplaude y lanza una frase cuyo énfasis ya no fue la educación: “¡Muchas gracias Apartadó, vamos con seguridad!”

El candidato Adolfo Romero (segundo de izquierda a derecha) junto al representante a la Cámara de Cambio Radical, Mauricio Parodi.

La nulidad, la inhabilidad y el (ex) alcalde candidato

Apartadó va a elecciones este 6 de abril porque, como decíamos antes, el Consejo de Estado ratificó en enero la nulidad de la elección de Héctor Rangel. Una decisión que, en primera instancia, tomó el Tribunal Administrativo de Antioquia en mayo de 2024. 

De acuerdo con el fallo que sacó a Rangel de manera definitiva de su cargo, cuando fue candidato incurrió en doble militancia porque, si bien se inscribió por el partido Liberal y con los coavales de la U, el Mais, la ASI, Colombia Renaciente y la Alianza Verde; también hizo campaña por los candidatos de Independientes, el entonces partido político del exalcalde de Medellín Daniel Quintero. Aunque ese apoyo no se formalizó con un acuerdo de adhesión o con un coaval, la presencia de Independientes en la candidatura de Rangel es un hecho probado.

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La nulidad de esa elección movió nuevamente el tablero: de una terna presentada por la coalición que apoyó a Rangel, el gobernador Andrés Julián Rendón designó como alcaldesa encargada a Sara Moreno, su secretaria de Inclusión Social. Ese mismo equipo apostó para estas elecciones atípicas por Eliécer Arteaga, que fue alcalde en el periodo 2016-2019, y se inscribió por una coalición integrada por el partido de la U, que lo avaló, y por el partido Liberal, el Mais y la ASI que le otorgaron coavales. Entre tanto, Romero, que era concejal gracias a la curul que obtuvo por ser segundo en 2023, renunció a esa corporación y empezó nuevamente campaña. 

Sin embargo, la aspiración de Arteaga se cayó el pasado 20 de marzo cuando el Consejo Nacional Electoral (CNE) resolvió en su contra una solicitud de revocatoria de su inscripción, pues consideró que está inhabilitado porque su hija, Sindy Paola Arteaga, fue registradora Especial de Apartadó hasta el 14 de mayo de 2024. La norma establece que tendría que haber dejado ese cargo a más tardar un año antes de las elecciones, para no causar la inhabilidad de su padre.

El panorama se complicó aún más para el equipo de Arteaga y Rangel luego de que Cristian Andrés Pérez, la persona que solicitó la revocatoria de la inscripción, presentó un recurso de reposición contra la decisión del CNE, pese a que ese organismo aceptó todas sus pretensiones. La interpretación de esa campaña es que, con ese recurso, el demandante pretendía dilatar el proceso. 

Además de lo llamativo que resulta que alguien interponga un recurso contra un decisión que le fue favorable, hay otro elemento que le da fuerza a la hipótesis de que el objetivo era sacar del juego no solo a Arteaga sino a su equipo. 

Si bien la fecha límite para la modificación de candidatos era el 22 de marzo, dos días después de la decisión del CNE —lo que le daba un margen a esa campaña para presentar otro nombre—, con el recurso de reposición el demandante tendría dos días hábiles para entregar un escrito con la sustentación de ese recurso. Por ser fin de semana, ese plazo se extendía hasta el 25 de marzo, con lo que ya estaría agotado el tiempo definido en el calendario electoral para modificar las aspiraciones. 

Ante ese panorama, y aun sin saber si podrían inscribir a alguien más, Arteaga renunció formalmente a su candidatura e hizo un anuncio: el —no tan— nuevo candidato de su equipo sería el exalcalde Héctor Rangel.

“Nosotros lo que hicimos fue tratar de inscribir a Rangel en la Registraduría y no nos dejaron, entonces también mandamos la inscripción por correo dejando todas las evidencias de que lo estábamos inscribiendo antes del 22. Y pusimos varias tutelas porque en la Registraduría nos dijeron que la única forma de aceptar esa inscripción era que un juez les diera la orden”, nos dijo una fuente de ese equipo. 

En realidad, la estrategia se movió en dos vías: la primera opción era conseguir la inscripción de Rangel para jugarse por su “reelección”. La segunda —según nos confirmaron otros dos candidatos—, consistió en acercarse a otras campañas para proponerles una alianza que les permitiera competir contra Romero en cuerpo ajeno, en caso de que no pudieran inscribir un candidato de su coalición. 

El pasado viernes 28 de marzo, mientras las negociaciones con las otras campañas seguían en marcha, un juzgado de Turbo respondió a una solicitud de medidas cautelares presentada por esa agrupación política y le ordenó a la Registraduría la inscripción de Rangel.

En la madrugada del 29 de marzo y luego de horas de tensión en la sede de la Registraduría de Apartadó, que en principio se negó a aceptar la modificación, Rangel quedó inscrito como candidato para tratar de recuperar el cargo que dejó, por doble militancia, a finales de enero.

Rangel, primero de izquierda a derecha, junto a una líder comunitaria de Apartadó, a Eliécer Arteaga y al diputado liberal Jonathan Roldán.

Aunque con eso parecía aclararse el panorama, el lunes 31 de marzo el CNE citó a Rangel a una audiencia pública, el primero de abril, para notificarle su decisión sobre una solicitud de revocatoria de su inscripción que presentó la misma persona que tumbó la candidatura de Arteaga. Es decir que, en menos de 48 horas y en pleno fin de semana, ese organismo recibió y resolvió la legalidad de esa aspiración. 

La audiencia finalmente fue aplazada y reprogramada para este 2 de abril. Solo a partir de ese momento habrá certeza sobre la continuidad de la candidatura de Rangel. La magistrada al frente del proceso es Alba Lucía Velásquez, que fue postulada a ese organismo por el Polo Democrático*.   

De confirmarse su aspiración, Rangel estaría avalado por la misma coalición que apoyaba a Eliécer Arteaga. A eso se suma el apoyo de Independientes, el movimiento del exalcalde Quintero, que está metido en esa campaña a través del diputado Walter Salas. Y según tres fuentes que conocen en detalle la política de Apartadó, también, del diputado Manuel García, del Pacto Histórico. Aunque buscamos directamente a García para preguntarle por ese apoyo, no respondió a nuestros mensajes.    

Pasó igual cuando buscamos una postura oficial de Rangel o de su campaña sobre el riesgo de que su aspiración pueda caerse nuevamente, teniendo en cuenta la decisión del CNE u otras medidas que le impidan ser candidato o asumir la Alcaldía en caso de que gane. También queríamos preguntarle sobre los efectos que eso tendría para el municipio. Sin embargo, no respondió mensajes ni llamadas.

La alternancia y los negocios de la política

Aunque sin un acuerdo de por medio, desde hace más de una década el poder en Apartadó se lo han alternado los dos equipos políticos que en las próximas elecciones estarán representados por Romero y Rangel. En 2011, cuando fue elegido Gonzalo Giraldo —que se independizó y este año busca repetir alcaldía con el aval del Partido Verde Oxígeno—, empezó una secuencia que consiste en que, sin excepción, quien ha ocupado el segundo lugar ha ganado en las siguientes elecciones.

Ambos equipos tienen relaciones políticas de base y otras más circunstanciales. En las de base, el equipo de Romero y Cañizalez está estrechamente vinculado al clan Char (Cambio Radical) y al partido Conservador. Mientras que en el otro lado, Rangel reconoce como su “mentor político” al senador liberal John Jairo Roldán y Arteaga pertenece al equipo de Juan Felipe Lemos, de la U. 

Entre tanto, en los apoyos menos estables aparece la Alianza Verde —que como decíamos antes se movió de bando en poco menos de un año—, pero también hay un actor que todas las fuentes que consultamos consideran determinante, así trate de mantener un bajo perfil: el exsenador Julián Bedoya.    

En las elecciones de 2023, Bedoya fue candidato a la Gobernación —al final se bajó para sumarse a Luis Pérez— inscrito por el Partido Demócrata Colombiano, una colectividad “provida”, encomendada a Jehová, que salvó su candidatura luego de que el oficialismo liberal le negó el aval a última hora. Entonces su estructura, conocida como Renovación Liberal, se movió en todo el departamento con la filigrana necesaria para no exponerse a sanciones por doble militancia, pese a jugar al tiempo con avales liberales y con otros más del partido en el que aterrizó su aspiración. 

Vea también: “Provida” y encomendado a Jehová. Así es el partido palenquero que le dio el aval a Julián Bedoya para la Gobernación de Antioquia

Así fue en Apartadó, donde la gente y la plata del excongresista jugaron a favor de la campaña de Rangel, según nos confirmaron dos fuentes de ese equipo. “Bedoya sí estuvo con nosotros en la campaña a través del equipo de un líder de acá, que después se llevó para un puesto en Bogotá. Pero después no ayudó en nada. No bajó un solo proyecto”, nos dijo una de ellas.

Aunque no hay registros de Bedoya promoviendo esa candidatura de forma explícita ni de actos de campaña junto a Rangel, una foto de uno de sus recorridos por Urabá durante su aspiración a la Gobernación ratifica que esa fue su apuesta de entonces y, de paso, da pistas de cómo sus fichas se movieron para estas elecciones.

Fue en septiembre de 2023 en un acto de campaña en Apartadó. En el centro, de camiseta azul, aparece Bedoya; a su derecha, Eliécer Arteaga. Para ese momento, Arteaga, que en principio recogió firmas para ser candidato, ya había llegado a un acuerdo con Rangel y hacía campaña a su favor. Su presencia en la concentración de Bedoya era una manifestación de apoyo mutuo.   

En esa misma foto, en uno de los extremos, de gorra y camiseta negra, está Cristian Cardona Pulgarín, a quien varias fuentes que consultamos reconocen como la ficha más importante del equipo de Renovación Liberal en Apartadó. Y es él, justamente, el líder al que Bedoya “se llevó para un puesto en Bogotá”: desde abril de 2024 es el subdirector Financiero y Contable de Icfes, entidad en la que el exsenador tiene puestos e influencia, de acuerdo con un informe de El Espectador publicado en junio del año pasado. 

Vea también: Así opera la costosa maquinaria de Luis Pérez y Julián Bedoya para ir por la Gobernación de Antioquia

Si bien en esta campaña Cardona ha estado alejado de la política menuda de Apartadó, su gente en el municipio sí se está moviendo, pero ahora a favor de Romero. El personaje clave es el concejal Mauricio Gaviria, que también hace parte de Renovación Liberal, fue elegido con el aval del oficialismo liberal e hizo campaña abiertamente por Rangel en 2023. Por eso, la estrategia tiene la misma filigrana que aplicó el equipo de Bedoya en las pasadas elecciones para mover sus votos hacia un candidato de otra colectividad.

Entonces, aunque no hay rastro de Gaviria en ningún acto de campaña para las elecciones atípicas, sus bases —que son las de Bedoya— están jugadas con Romero. Buscamos al concejal para preguntarle por esa movida, pero no respondió. Lo mismo ocurrió con el candidato Romero a quien buscamos para preguntarle por las implicaciones de sus alianzas con sectores aparentemente antagónicos, pero no contestó a nuestros mensajes.

Una síntesis de las alianzas y de las maquinarias que moverán la balanza en las elecciones de este 6 de abril indica que con Romero estará el partido Conservador, Cambio Radical, Colombia Renaciente, la disidencia liberal de Julián Bedoya y el sector de la Alianza Verde más cercano al gobierno de Gustavo Petro. Con Rangel, el oficialismo liberal, la U, el MAIS, la ASI, el movimiento Independientes de Daniel Quintero y el Pacto Histórico, a través de Manuel García, su único diputado en Antioquia.

Una fuente que ha seguido muy de cerca a ambas campañas, pero nos pidió no publicar su nombre para evitar confrontaciones, nos dijo que pocas veces había visto tantas vallas, tantos eventos masivos, tantos carros con publicidad y “tanta plata en juego”. Y es que la disputa por Apartadó es no solo por el poder de una ciudad intermedia con un presupuesto de inversión para 2025 de casi $270 mil millones, sino por los efectos que la política de ese municipio tiene sobre todo el Urabá, sus puertos y sus negocios. Lo es también por la forma como esa región y su gente influirá en las elecciones presidenciales y legislativas de 2026.  

El fin de semana del 30 de marzo, el senador León Fredy Muñoz volvió a Apartadó, bailó en la calle a ritmo de chirimía y repartió volantes de Romero. En una publicación en X hizo explícitas sus dos personalidades: la de promotor de las reformas del gobierno Petro y la de compartir campaña con los conservadores y el clan Char: “Dos días en el corazón del Urabá antioqueño, sumando fuerzas por el Sí a la consulta popular, caminando junto a Adolfo Romero rumbo a la Alcaldía de Apartadó”.

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*Actualización 1: el viernes 4 de abril, la sala plena del Consejo Nacional Electoral decidió mantener en firme la candidatura de Héctor Rangel. La votación quedó 6-4 en contra de la ponencia de la magistrada Alba Lucía Velásquez que consideraba que el exalcalde se encontraba inhabilitado por haber ejercido el cargo hasta enero de 2025. Así fue la votación en la que tuvieron que participar tres conjueces:

Por mantener la candidatura:

Álvaro Hernán Prada (Centro Democrático)
Maritza Martínez (La U)
Alfonso Campo (Conservador)
Benjamín Ortiz (Liberal)
Cristian Quiroz (Verde)
Un conjuez

Por revocarla:
Alba Lucía Velásquez (Polo Democrático)
Fabiola Márquez (Pacto Histórico)
Y dos conjueces

*Actualización 2: Poco después de la decisión del CNE que dejó en firme la candidatura de Rangel, el Tribunal Administrativo de Antioquia decidió sobre una acción de tutela y dejó sin efecto las medidas cautelares de un juzgado de Turbo que permitieron su inscripción el 29 de marzo. Aunque Rangel salga en el tarjetón el domingo, varias fuentes coinciden en que es probable que sus votos no sean tenidos en cuenta en el escrutinio tal y como ocurrió en Santa Marta en 2023.


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