El exdirector de la UNGRD, que renunció para entrar a la campaña de Iván Cepeda tras ser suspendido por la Procuraduría, dice que el nombramiento del exalcalde de Medellín golpeó los resultados del Pacto Histórico en Antioquia. Asegura que ni Quintero ni otros políticos antioqueños aliados del gobierno Petro y señalados de corrupción tendrían espacio con Cepeda y que el silencio del candidato al respecto se debe a que ha evitado generar rupturas y a que no se lo han preguntado.
Por Juan David Ortiz Franco y Vanesa Restrepo
Desde su llegada al gobierno de Gustavo Petro, Carlos Carrillo fue quizá el único funcionario de alto nivel que criticó abiertamente y desde adentro algunas decisiones del presidente y del Pacto Histórico por considerarlas inconvenientes para el proyecto político de la izquierda. Asumió la dirección de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) en marzo de 2024, luego de que se conocieran los primeros detalles de uno de los mayores hechos de corrupción de este periodo de gobierno: el desvío de cientos de miles de millones de pesos para comprar congresistas y favorecer a aliados políticos.
Desde el momento mismo de su nombramiento se convirtió en una figura mediática. Además de ofrecer detalles sobre el esquema corrupto que coordinó Olmedo López —su antecesor—, fue un opinador muy buscado por varios medios de comunicación cuando querían encontrar autocrítica en lugar de la defensa disciplinada que ofrecían otros voceros del gabinete o de la bancada en el Congreso.
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A principios de junio, la Procuraduría General de la Nación lo suspendió por, presuntamente, violar la prohibición que tienen los funcionarios públicos para participar en política. La decisión de ese organismo la motivó lo que dijo Carrillo el 2 de junio, durante una rueda de prensa convocada por la UNGRD para hablar sobre la temporada de ciclones en el Caribe. Allí, una periodista de Caracol Radio le preguntó sobre las intervenciones del presidente a favor de la candidatura de Iván Cepeda.
Como fue usual durante sus dos años en ese cargo, no evadió la pregunta aunque nada tenía que ver con la razón por la que su entidad había citado a los medios. Entonces, dijo que hay que diferenciar la debida y la indebida participación en política, calificó de “hipócrita” esa restricción y defendió lo que, a su juicio, es la “entendible preocupación” de Petro ante el avance de un proyecto “abiertamente fascista”. El auto de la Procuraduría, que lo suspendía hasta después de la segunda vuelta presidencial, fue emitido ese mismo día, apenas un par de horas después de sus declaraciones.
En un comunicado que publicó luego, Carillo rechazó la decisión y dijo que no cometió ninguna una falta disciplinaria: “En ningún momento hice proselitismo, nunca promoví a candidato alguno ni solicité apoyo electoral para ninguna campaña (…) nunca he utilizado mi cargo, los recursos públicos ni las capacidades institucionales de la UNGRD a favor de ninguna candidatura”.
Sin embargo, el 5 de junio radicó ante la Presidencia de la República su renuncia y se metió de frente en la campaña de Cepeda. Parte del papel que ha jugado desde entonces está justamente en los medios, ya no como funcionario sino como militante. No es exagerado decir que, en menos de 10 días, ha dado más entrevistas que el propio Cepeda en toda la campaña.
Carrillo trabaja al mismo tiempo para la campaña presidencial del Pacto Histórico y para sí mismo. Dice que no le da pena hacer política, que va a ser candidato a la Alcaldía de Bogotá, que tiene que hacerse contar. Por ahora se hace ver: lo entrevistamos en Medellín, a donde vino y también hizo ronda de medios. Aprovechamos para preguntarle por su visión sobre la campaña en Antioquia y sobre el lugar que tienen personas como Daniel Quintero, Isabel Zuleta y Alejandro Toro de quienes trata de desmarcar a Cepeda mucho más que el propio Cepeda.
En Antioquia el Pacto tenía unos cálculos para primera vuelta: la meta era 1,1 millones de votos; decían que un millón los dejaban tranquilos y 800 mil era la cifra moderada. La votación estuvo por debajo de eso. ¿Cuál es su lectura?
Estoy absolutamente seguro de que es el fenómeno Daniel Quintero, es el efecto “Pinturita”, porque a un mes de las elecciones el presidente toma la decisión, no solamente de entregarle la Supersalud a Daniel Quintero, sino de entregarle absolutamente todo el control de la entidad a ese círculo de personas cuestionadas, imputadas y enormemente impopulares. Yo interpreto esa decisión del presidente Gustavo Petro como un insulto al pueblo antioqueño y no puedo hablar en nombre del presidente Petro, pero sí puedo hablar a nombre de lo que yo represento dentro del progresismo, y desde ese lugar sí le pido disculpas al pueblo antioqueño por esa afrenta que claramente tuvo un impacto en los resultados electorales.
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¿Cómo ha visto la campaña del Pacto Histórico en Antioquia?
Tengo una gran admiración por las izquierdas en Antioquia porque indudablemente es una región donde no es fácil ser de izquierdas, es como que hay casi que salir del clóset. Es una región que además históricamente ha padecido gravemente la violencia del conflicto armado en muchas regiones. En Antioquia hay una imagen creada desde su dirigencia de que todo está bien, de que la derecha ha llevado todo esto por el buen camino, de que la izquierda tiene una asociación directa con la subversión. Una serie de mitos y de relatos que impiden que las izquierdas puedan crecer de una manera proporcional con el crecimiento en otras regiones del país.
La gente que está comprometida con el proyecto realmente creo que es admirable, los he visto organizados, los he visto motivados. También hay unos liderazgos aquí con los que yo tengo una muy mala relación, no solamente Daniel Quintero sino también la señora Isabel Cristina Zuleta, que no deben estar nada felices de que yo esté haciendo campaña en Antioquia por el Pacto, pero sí siento que aquí hay un muy buen recibo.
¿Por qué es mala la relación también con Isabel Zuleta?
Yo creo que Isabel Cristina Zuleta es un muy mal ser humano, creo que es una persona de una arrogancia supina y además es una persona que tiene unas posturas políticas basadas en temas que son en muchos casos contra evidentes. Ella ha sido muy violenta conmigo y como senadora, además, es de unas pésimas formas. La relación entre los congresistas y los altos funcionarios del gobierno central en muchos casos es transaccional o extorsiva, porque hay muchos que creen que co-gobiernan cuando son oficialistas y eso no es así. Cuando finalmente acepté reunirme con ella lo que encontré fue una persona que básicamente creía que yo le debía algún tipo de sumisión u obediencia.
Ella ha sido muy desobligante y además en esa lógica cortesana de estar todo el tiempo adulando al presidente Gustavo Petro hemos tenido muchos choques, porque yo sí creo que la verdadera lealtad pasa por decirle al gobernante cuando uno cree que se está equivocando. Y la señora Zuleta es básicamente una aduladora, es una groupie del presidente Gustavo Petro y eso nos ha llevado a confrontaciones públicas muy complejas.
Desde Medellín se le ha pedido a Iván Cepeda que se posicione públicamente sobre el nombramiento de Daniel Quintero en la Supersalud y no lo ha hecho. ¿Por qué?
Yo confío plenamente en la integridad de Iván, que es un hombre que genera consensos. Iván no es un hombre de generar rupturas o confrontaciones, sino de hacer política desde la propuesta y no desde el hablar mal del otro. Pero estoy absolutamente seguro de que no habrá espacio para Daniel Quintero en un eventual gobierno de Iván Cepeda.
Yo tengo otras formas, yo soy un político mucho más beligerante y mucho más confrontativo, y yo sí puedo decir que Daniel Quintero es una persona que es rechazada enfáticamente por muchos sectores del progresismo, aquí mismo en Antioquia lo ha dicho el concejal Aquino [José Luis Marín], lo ha dicho muchas veces Luz María Múnera. Entonces creo que esa necesidad de la izquierda de excretar a Quintero del proyecto es compartida por muchos, pero está la barrera de que Petro lo protege.
¿Ha hablado con Cepeda particularmente del rol de personas como Quintero en un eventual gobierno?
Sí, se lo he dicho y he sido muy insistente en contarle estas cosas que he encontrado en la UNGRD y lo repito: xxxxxestoy absolutamente seguro de que Iván en la presidencia va a escuchar esto y va a tomar medidas. La razón por la que Quintero está en el gobierno es porque el presidente Petro así lo decide, pero el 8 de agosto el presidente será Iván Cepeda y no Gustavo Petro.
¿Cuál es el teflón que tiene Quintero con Petro? ¿Por qué lo protege?
Ahí pasamos al plano de la especulación. Yo he tenido conversaciones públicas y privadas con el presidente sobre Quintero, y para mí nunca ha sido claro cuál es la razón por la que insiste en defenderlo. Él dice que yo soy un sectario y básicamente zanja la discusión diciendo que yo tengo un problema personal con Daniel Quintero, y yo no tengo un problema personal con Quintero, yo tengo un problema personal con la corrupción. A mí no me importa que Quintero no sea un hombre de izquierdas, a mí lo que me preocupa es que sea una persona que tenga tantas pero tantas acusaciones.
Cuando yo llego a la UNGRD, esa desconfianza que había tenido desde antes hacia Quintero se exacerba al encontrar tantas personas que hicieron parte de su gabinete ahí metidas y al encontrar las relaciones directas que tenía el quinterismo con Olmedo López. En este medio, por ejemplo, se publicó algo que a mí me parece que es muy delicado y es la financiación por parte de esa empresa Brand SAS del señor Henry de Jesús Saldarriaga, que le entregó $600 millones a la campaña de Alejandro Toro y del Pacto. Pues ese señor Saldarriaga termina siendo la encarnación de Olmedo en la Ungrd: es un asesor contratado con unos honorarios bastante altos, pero no solo son los honorarios, sino el margen de decisión que tenía. A mí incluso me han dicho que ellos compartían apartamento en Bogotá.
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¿Encontró otros rastros de Quintero en la Ungrd?
Es omnipresente. Una de las primeras decisiones que yo tomé, a los muy pocos días de haber llegado a la entidad, fue detener dos giros a las corporaciones autónomas de Antioquia. Son dos giros particularmente problemáticos, porque además son peticiones gemeleadas de Corantioquia y Corpourabá, que son entidades controladas por Julián Bedoya y por María Eugenia Lopera. Uno era por $99 mil millones y el otro por $46 mil millones.
El último día, cuando ya el presidente Petro había echado a Olmedo y ellos se quedaron un día más atrincherados, empiezan a firmar como locos lo que no habían acabado de firmar. Ahí, ese día, esa noche, se firman las solicitudes de los dos fondos de inversión colectiva por casi $150 mil millones. Detener eso realmente fue una decisión que yo tomé y que me mostró con absoluta claridad que había una relación muy oscura entre Olmedo López y estos personajes políticos de Antioquia.
¿Pero pudo comprobar que su gente haya tenido que ver con la corrupción en la UNGRD?
La UNGRD tiene tres procesos misionales: Conocimiento, Reducción y Manejo. Con Manejo fue que compraron los carrotanques [de la Guajira], pero a Reducción llegó una persona de la que seguramente muchos lectores han oído hablar que es Alethia Carolina Arango Gil [directora del Dagrd en la alcaldía de Quintero]. La señora Alethia, en sus ocho meses de paso fugaz por la entidad, contrató más de medio billón de pesos en obras, en muchos casos de una manera bastante irregular.
Como la UNGRD tiene superpoderes de contratación y un régimen especial, puede que no necesariamente la forma en que ella lo contrató configure un delito. De hecho, hasta ahora, la señora Alethia, que está investigada por Aguas Vivas, ha pasado un poco de agache en el escándalo de la UNGRD, entre otras cosas porque a ella la echaron en enero cuando Olmedo López estaba suspendido. No es Olmedo el que la echa, es el subdirector encargado, que estaba peleado con Olmedo. Lo que sí me sorprendió muchísimo es que cuando regresa Olmedo de esa suspensión, declara insubsistente al subdirector que echó a Alethia y empieza a hacer los papeles para nombrar a una nueva subdirectora de Reducción, que resultó que fue la secretaria de Infraestructura de Daniel Quintero, Luisa Fernanda Gómez Villegas. Es absolutamente evidente que dentro de la repartición de la UNGRD en sectores del Pacto, esa subdirección de Reducción que tiene un presupuesto gigantesco, se le entregó a los sectores afines a Daniel Quintero.
¿Hay alguien del círculo cercano de Quintero que haya tenido o tenga que ver con la campaña de Iván Cepeda?
Yo francamente no he visto a nadie. Toda esa cuadrilla de hecho hoy está legalmente amordazada porque todos son funcionarios públicos. Daniel Quintero los metió a todos, a Juan David Duque, a Esteban Restrepo, en la Superintendencia de Salud, entonces están impedidos para participar en política. Pero acá en Antioquia las personas que están haciendo la campaña de Iván son personas que han sido bastante críticas sobre Daniel Quintero.
Pero eso tiene por lo menos una excepción, que es Alejandro Toro…
Alejandro Toro es un representante electo y yo creo que la sociedad antioqueña dejó muy claro en la consulta del 31 de octubre cómo está organizado el progresismo en Antioquia. Los resultados enormes del ecosistema digital, de los influencers, de Hernán Muriel [también representante electo], demuestran que el respaldo masivo de los antioqueños progresistas está con ellos. Toro entró allá en la cola, literalmente arrastrado por la votación muy grande de los demás.
Siento que aquí hay una posición incómoda porque es un tipo al que el presidente también le ha dado juego burocrático y bastante incidencia en la Cancillería, por ejemplo. Es un tipo que ha estado desde la Cámara metido siempre en los temas consulares y a mí me genera una enorme desconfianza, como cualquier persona cercana a Quintero. Puede que sí tenga unas convicciones más progresistas, pero así como De la Espriella decía que la ética y el derecho no tenían nada que ver, pues la ética y el quinterismo no tienen nada que ver.
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Pero Toro ha estado en la campaña: se ha subido a la tarima y la sede de Cepeda está en la casa en la que ha operado su fundación.
Yo insisto en que ahí hay que entender cuáles son las formas de Iván. En campaña defenestrar a un congresista que es de la bancada, que está elegido, sobre el que no existen acusaciones de ilegalidades, generaría una ruptura dentro de la misma bancada que puede llegar a ser inconveniente. Yo no tengo problema en decirlo, porque yo soy una persona de otra naturaleza. Pero yo sí creo que la gente tiene derecho a saber que muchos dentro del Pacto, y en eso sumo a Iván porque estoy seguro de que lo hará, no creemos que gente tan absolutamente imbuida en escándalos de corrupción deba tener un papel dentro del gobierno.
Pero Cepeda sí se ha desmarcado, por ejemplo, de la posibilidad de que lleguen Roy Barreras o Benedetti. ¿Por qué ahí sí y con Quintero no?
Pero es que yo creo que tampoco se lo han preguntado. Hay un error en la campaña y es que Iván salió muy poco en primera vuelta, el país no tuvo la posibilidad suficiente de escucharlo, de darse cuenta de que hay diferencias notorias entre las formas y los estilos de liderazgo de Gustavo Petro y de Iván Cepeda. Seguramente si hubiera tenido una entrevista aquí en Antioquia o hubiera estado en El Colombiano, como estuve yo ayer, habría tenido la oportunidad de responder con mayor claridad específicamente sobre Daniel Quintero.
Hay otros personajes que han estado en el gobierno que son muy importantes en la política antioqueña: Carlos Andrés Trujillo o Julián Bedoya, por ejemplo, han co-gobernado con el gobierno de Gustavo Petro y están en la coalición parlamentaria. Sobre ellos también ha habido silencio de parte de la campaña de Cepeda.
Yo creo que eso tiene que ver con la presión que puedan generar las decisiones del presidente Petro. Esto también ha sido motivo de controversia con el presidente. Y no tengo ningún problema en decirlo porque mi lealtad con el proyecto progresista no implica obsecuencia, yo sigo defendiendo el legado de este gobierno, yo sigo defendiendo haber votado por Petro. Pero yo no voy a decir que el presidente no se equivoca, el presidente se equivoca y hay veces que se equivoca duro.
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Ese deseo de tener a los conservadores dentro de la coalición parlamentaria a mí me parece enormemente equivocado. Habría sido mucho más valioso tratar de buscar un acuerdo programático con sectores más hacia el centro que aceptar a personas que nada aportan y que sí son muy costosas política y burocráticamente como Carlos Andrés Trujillo, Ape Cuello o Wadith Manzur, que hoy está en la cárcel. Por culpa de ellos el gobierno también ha tenido que pagar un alto precio ante la opinión pública.
Eso explica a Petro, pero aún no explica el silencio de Cepeda.
Yo creo que es bastante entendible que en una campaña hay que tratar de guardar un equilibrio, el candidato del oficialismo difícilmente va a poder llegar a romper con el presidente en ejercicio…
Pero, de nuevo, sí se ha desmarcado de Benedetti que es nada menos que el ministro del Interior.
Pero tampoco le han preguntado, yo tampoco he escuchado una entrevista donde abiertamente le pregunten por Carlos Andrés Trujillo. En estos días que fue a Caracol, por ejemplo, habría sido una buena oportunidad porque algunos periodistas de esa mesa han insistido sobre el papel de Trujillo en este gobierno. Pero no se lo preguntaron.
Ha habido pocas oportunidades para preguntarlo por decisión de la campaña.
Es cierto.
Otro personaje de la política antioqueña que se hizo importante y se cotizó aunque pocos lo tenían en sus cuentas es Sergio Fajardo. ¿Cuál es su lectura de la actitud de Fajardo después de la primera vuelta?
Realmente es una muy mala idea lo que está haciendo porque demuestra cuál es el nivel de su vanidad. En segunda vuelta él no controla ese millón de votos que sacó, pero podría tener un papel importante como validador ante la opinión pública; y sigue diciendo que lo tienen que seducir. Hace poco publicó un video diciendo que los dos candidatos son lo mismo, a pesar de que en su decálogo son muchas más las coincidencias programáticas con Cepeda que con Abelardo De la Espriella. Pareciera una persona que al ya no tener nada que perder en términos políticos no quiere dejar un legado en Colombia.
Cuando fue el momento de decidir entre Zuluaga y Santos la izquierda masiva y generosamente votó por Santos. Si Fajardo estuviera en la segunda vuelta contra Abelardo De la Espriella, todos y cada uno de los votos del petrismo y de las izquierdas estarían con Sergio Fajardo y él lo sabe perfectamente. Entonces sí creo que comete un error muy grave y que si llegara a ganar Abelardo De la Espriella, el principal damnificado en la política colombiana sería ese sector que se autodenomina el centro, porque se va a exacerbar la polarización, eso le permite al antagonista crecer, mientras que el que está en la mitad está condenado a extinguirse.
¿Ha hablado con Iván Cepeda del rol que tendría usted en un eventual gobierno?
Yo acepté entrar al gobierno de Gustavo Petro porque sentía que tenía algo para aportar. Yo no ejerzo la función pública como modo de supervivencia. No voy a buscar un trabajo en un gobierno en el que no creo, entonces por supuesto que yo trabajaría con mucho entusiasmo al lado de Iván, pero no aceptaría un ofrecimiento porque vienen las elecciones del 27 y estaría inhabilitado si aceptara entrar al gobierno.
¿Qué quiere hacer para las elecciones del 27?
Lanzarme.
¿Va a ser candidato a la Alcaldía de Bogotá?
Tengo la decisión de ser candidato. Yo soy un político y estoy orgulloso de ser político y los políticos conseguimos nuestro capital político en las elecciones, así que mi lugar es hacerme contar.
Parte de esta ronda que usted ha hecho en Medellín por algunos medios incluyó a El Colombiano ¿Qué encontró?
Un cosa que ha sido maravillosa de ser director de una entidad nacional es haber visitado las salas de redacción de La Patria, de El Heraldo, de El Universal, de El País de Cali, de El Colombiano ya dos veces; de todos estos medios regionales que han sido tan importantes para consolidar la democracia en Colombia. Me encuentro un medio altamente politizado, pero algo que me sorprendió muchísimo de esa entrevista es que yo creo que la directora, Luz María Sierra, cree que es neutral. Ella de verdad cree que es neutral.
En estas semanas Cepeda ha dado algunas entrevistas, pero antes de la primera vuelta decidió no ir a medios de comunicación tradicionales, ¿qué opinión tiene sobre eso?
Iván, aparte de su ejercicio parlamentario, es un hombre cultivado y que maneja muy bien esas entrevistas porque tiene muy claro lo que quiere hacer. Yo creo que ha sido un error que tiene que ver con una desconfianza entendible con medios de comunicación muy parcializados, como la actitud que tiene Blu Radio, Caracol Televisión o El Colombiano. Pero yo sí creo que Iván debería superar esa desconfianza. Por eso es que yo acepto ir a todos esos medios y no tengo ningún problema en estar en mesas de opinión que sean abiertamente adversas porque es ahí donde podemos mostrarles a las personas que no están convencidas qué es lo que creemos. Si nosotros nos quedamos en el nicho pues difícilmente vamos a poder convencer a los que no están convencidos aún.




