De la Espriella cerró en Medellín con un show en que les habló a “los nunca” y puso en VIP a “los de siempre” 

Por El Armadillo

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25 de mayo de 2026

El candidato que según la mayoría de encuestas sería el más seguro competidor de Iván Cepeda en una segunda vuelta reunió a sus seguidores en La Macarena. En medio de un espectáculo de luces, pantallas y canciones convertidas en gritos de batalla, le habló al electorado antioqueño que será fundamental en los resultados del 31 de mayo. 

Vanesa Restrepo y Juan David Ortiz Franco


“Y ahora que vienen los bailarines desde la Comuna 13, pa’ que todo el mundo lo admire. ¿Qué ha pasado, pelao? Yo vengo relajao. La mano va arriba, de lado a lado. Yo soy un tigre aquí parado porque hijo de tigre sale pintao”. Los beats y las rimas de Son Batá sonaron el pasado domingo en la tarima del centro de eventos La Macarena, de Medellín, minutos antes de que el candidato presidencial Abelardo de la Espriella prometiera, entre otras cosas, acabar con “el esperpento de la JEP”, durante su acto de cierre de campaña. 

Son Batá es una agrupación de hip hop que surgió en 2005 y que ha integrado en sus letras y su historia la confrontación que tuvo como protagonistas a milicias guerrilleras, paramilitares y fuerza pública en la comuna 13. En esa misma zona, en el último año y medio, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD) han encontrado e identificado los restos de siete personas que fueron asesinadas y enterradas en La Escombrera. Por lo menos seis de esas víctimas fueron asesinados en 2002, el año en el que ocurrieron Orión y 33 operaciones militares más sobre las cuales se ha documentado alianzas entre fuerzas estatales y grupos paramilitares.  

“Oye, que el Tigre Presidente, que mi gente se pone exigente. Nosotros desde la 13, porque somos resilientes (…) Me preguntaron que de dónde venía la voz, yo le dije mano arriba a mi gente el día de hoy. Venimos de la comuna donde hubo hasta Orión, pero hoy solo disparamos con un microphone”, cantaron los raperos de Son Batá, mientras un grupo de niñas y jóvenes bailaban en la tarima. 

Uno de los fundadores y líderes de Son Batá es John Fredy Asprilla, quien dirigió la corporación hasta 2018, y que en 2023 fue candidato al Concejo de Medellín por la lista de Creemos, el movimiento del alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez. Aunque se quemó en su aspiración, en lo que va de la segunda alcaldía de Fico, Asprilla ha firmado seis contratos por $152 millones para acompañar las acciones de transversalización de la Secretaría de la Juventud y como profesional de apoyo en “la consolidación de eventos y agenda cultural de la ciudad”. El último de esos contratos, por $28 millones, se firmó en enero y está vigente hasta el próximo 20 de junio.

El centro de eventos La Macarena, con capacidad para 15.000 personas, abrió sus puertas a las 2:00 de la tarde, casi tres horas antes de esa presentación. El lugar estaba decorado con banderas de Colombia, fotos de De la Espriella y varias pancartas: en dos de ellas se leía que Antioquia no se arrodilla al comunismo. 

El 11 de mayo, la campaña publicó un comunicado en el que afirmó que en 12 horas “vendió el 72,4 % de la boletería disponible” para ese evento. En realidad no se trataba de una venta, sino de un registro gratuito en una plataforma digital. “Regístrate ahora. No esperes al último momento. Los cupos restantes no durarán”, decía el mismo comunicado. Sin embargo, el domingo, desde muy temprano, varias personas identificadas con camisetas de logística repartían boletas físicas en el puente peatonal que da acceso a la antigua plaza de toros. Otro grupo, con megáfono en mano, repetía una indicación de acceso: VIP e invitados especiales por la puerta cinco.

A pesar del calor que a esa hora hacía en la ciudad, los vendedores ambulantes de agua, bebidas y comidas, no pasaron de la carrera 63A. “Nos dijeron que solo nos permitían estar del puente para acá. Pero nos dieron camisetas”, nos explicó uno de ellos, que pidió no mencionar su nombre y que no supo identificar quién les dio la orden de no ocupar el puente. Las camisetas que portaban los vendedores tenían la marca de Etanol, una empresa de estampaciones ubicada en “El Hueco” que desde hace varias semanas aparece en vallas y publicidad de esa candidatura. 

En los alrededores de la plaza, más allá del puente, solo se conseguían productos oficiales de la campaña: monedas “diseñadas por el mismísimo Abelardo” —según uno de los vendedores—, gorras bordadas con laureles y con la frase “defensores de la patria” y pines con la foto del candidato. 

Después del primer y único filtro de seguridad, no había muchas posibilidades de elegir ubicación. Al primer piso solo se accedía por la puerta destinada a “VIP” e “invitados especiales”, y las otras dos entradas habilitadas solo daban acceso a los tendidos superiores. A las 2:30 de la tarde ya no había acceso al segundo nivel, donde se destacaban varias personas con banderas y gorras de Creemos, una pancarta con el eslogan de campaña de Nataly Vélez, recién elegida representante a la Cámara que fue aliada del exalcalde Daniel Quintero, además de un par de banderas de Israel. 

“Mis amigas están abajo, ellas llegaron más temprano, las invitó un concejal. Yo no me inscribí con tiempo, entonces no alcancé a entrar”, relató Gloria Restrepo, que ondeaba en el tercer piso una de las muchas banderas con el logo de Creemos, la cara de De la Espriella y la frase Defensores de la patria. 

(Vea también: De la Espriella selló su alianza con Creemos con discurso de “outsider” y junto a la hermana/candidata del alcalde Gutiérrez)

Las primeras dos horas y 45 minutos del evento fueron repetitivas: dos animadores se encargaron de mantener la atención del público pidiendo hacer la ola y corear las canciones de la campaña que hablaban de ganar en primera vuelta y de preguntarle a Petro “decime qué se siente tener al tigre frente a vos”, con una playlist de vallenato, reggaetón y cumbia de fondo. “Hoy solo escuchamos música colombiana porque es un día para valorar lo nuestro. Colombia se juega un partido histórico por la patria”, dijo uno de los animadores. 

—¿Por qué es histórico?, le preguntamos a Alfonso, un veterano comerciante que estaba en el tendido y que no nos quiso dar su apellido. 
—Porque venimos a salvar a Colombia.
—¿De qué?
—De una presidencia de Cepeda. O de Paloma. Cualquiera de los dos es un peligro. 
—Pero en su celular tiene de fondo de pantalla a Uribe. Y él apoya a Paloma. 
—¡En primera (vuelta), pero porque le tocó! Yo soy más uribista que Uribe, pero él sabe que ella la cagó con ese vicepresidente zurdo y atacando a De La Espriella. 

A las 4:45 de la tarde pararon los vallenatos, desaparecieron los animadores y una presentadora pidió un minuto de silencio en memoria de Rogers Devia y Fabián Cardona, dos integrantes de esa campaña que fueron asesinados en Cubaral, Meta, el pasado 15 de mayo. Luego, en las pantallas se proyectó un video con un mensaje en el que la esposa de De la Espriella y la de su fórmula vicepresidencial, José Manuel Restrepo, les reiteraban su apoyo en este, el “momento más importante de sus vidas”. Luego, los hijos de cada matrimonio manifestaban admiración por sus respectivos padres. 

Inmediatamente después apareció en tarima el Combo de las Estrellas, que cantó “Me voy para Medellín”, con una nueva estrofa: “Y que todos lo sepan, lo quiero gritar, voy firme ciento por ciento, estamos con De La Espriella. Por una nueva Colombia, defensores de la patria, juntos haremos historia, lo digo con orgullo, que no hay nada igual”. 

A las 5:00 de la tarde, el candidato vicepresidencial José Manuel Restrepo salió a la tarima e hiló su intervención con varias ideas que apuntaron directo a las emociones del público: dijo, en referencia al exalcalde Daniel Quintero, que en Colombia nunca más será nombrado un imputado como superintendente de Salud y que nunca más habría una fiesta como la que organizaron en la cárcel de Itagüí los voceros de las estructuras criminales que participan en la paz urbana

Entonces, pasó rápidamente a la exaltación regional: aseguró que Federico Gutiérrez, en sus dos periodos como alcalde, le ha enseñado a Colombia cómo se gobierna una ciudad; que los jóvenes de Antioquia son los mejores estudiantes que ha tenido en su vida como académico, que los emprendedores antioqueños serán reconocidos con menos carga tributaria y regulatoria; y que cuando sea elegido espera que sus seguidores sientan que es un vicepresidente antioqueño, aunque haya nacido en Bogotá. 

En sus 11 minutos y medio de intervención, Restrepo aprovechó para reencauchar una frase: “Si Antioquia resiste, Colombia se salva”. Esa, que ha sido la consigna del alcalde Gutiérrez y del gobernador Andrés Julián Rendón en su disputa con el presidente Gustavo Petro, también la retomó minutos después Abelardo De la Espriella. 

Pese a la obvia ausencia del alcalde por las restricciones para que los funcionarios públicos participen en política, sí estuvieron en la zona VIP las caras más visibles de Creemos, incluyendo a su hermana Juliana Gutiérrez, quemada en su aspiración al Senado; además, los concejales Andrés Tobón, Paulina Suárez, Santiago Perdomo, Alejandro de Bedout, Juan Carlos de la Cuesta, Damián Pérez, Santiago Narváez y Camila Gaviria; los diputados David Ruiz y Juan Felipe Vélez; y los electos representantes a la Cámara Simón Molina y Luis Guillermo Patiño, entre otros. 

El manual del “outsider”

El discurso de De la Espriella empezó a las 5:33 p.m. y duró poco más de 40 minutos. Casi todo el tiempo su foco estuvo puesto en un eje narrativo que dejó muy clara la estrategia que utiliza hace un par de meses: la disputa de los “nunca” contra los de “siempre”. Con esos dos opuestos, el candidato trató de vender la idea de su distancia con la clase política. 

Esa fórmula viene desde mediados de marzo, cuando en una visita a Cali el candidato dijo en una emisora que en esa ciudad “se inventó el cuento de los nadie”, en alusión a las reivindicaciones que se hicieron en los paros nacionales de 2019 y 2021. En cambio, dijo, quería proponer la idea de “los nunca”: “Los que nunca hemos vivido de la teta del Estado, los que nunca nos hemos robado un peso, los que nunca nos quejamos, los que nunca hemos pertenecido a la rosca política, los que nunca hemos sido financiados por los grandes capitales”. 

Eso, la idea de De la Espriella como alejado del establecimiento, contrasta con varios hechos. Por ejemplo, su alianza con Federico Gutiérrez, que representa justamente al establecimiento antioqueño pese a su división con el uribismo en esta campaña; el posicionamiento editorial a favor de De la Espriella de la revista Semana, de propiedad de Gabriel Gilinski, que ha sido protagónica en su estrategia comunicacional; la participación de la Casa Char en su campaña, primero de manera soterrada y luego mucho más pública; y finalmente los más de $3.000 millones en contratos con el Estado de su bufete de abogados, tal como reveló Cuestión Pública a finales de abril. 

También apoyos como el de Mauricio Tobón, copropietario de Minuto30 y quien fue gerente de la campaña presidencial de Rodolfo Hernández;  Nataly Vélez y su concejal Miguel Iguarán; el empresario Arturo Calle, varios líderes cristianos, y el propagandista de ultraderecha español Javier Negre, que estuvieron en la zona VIP.

Aún así, la escena del domingo en Medellín se dispuso para fortalecer esa narrativa. En el primer piso de la tarima se ubicó la cápsula de vidrios blindados a la que entró De la Espriella rodeado por los escudos antibalas de sus escoltas. Mientras tanto, a su espalda, en un segundo piso sobre la misma tarima se sentaron 32 personas que sostenían las banderas de todos los departamentos de Colombia. 

Pocos minutos después de empezar y de dar algunos agradecimientos puntales —entre ellos a las listas de Creemos y Salvación Nacional, los “hermanos cristianos y católicos” y el empresario Jaime Uribe— dijo que su campaña se debe a la gente común y corriente, e hizo un listado de nombres, mientras señalaba al público en las graderías. No apuntaba a nadie en concreto, pero las personas con las banderas de los departamentos detrás de su cabina blindada se ponían de pie con cada nombre que pronunciaba. 

“Cada uno de ellos representa a los nunca —dijo—. Los que nunca se rinden, nunca pierden la esperanza (…) Nunca van a descansar hasta ver a sus familias en el lugar de grandeza que se merecen”. Y entonces el listado continuó con el nombre de los 32 departamentos de Colombia que pronunció en un orden aleatorio. Dejó a Antioquia para el final y en medio de la euforia de la gente, De la Espriella retomó la consigna que ya había lanzado su fórmula vicepresidencial. “Si Antioquia resiste, Colombia se salva”. 

Las palabras las acompañaba con el histrionismo que ha usado durante toda su campaña: el puño derecho cerrado que iba a arriba y abajo y un énfasis al cierre de algunas oraciones que actuaban como instrucción para que el control de audio, fundamental durante todo el espectáculo, dejara rodar por unos segundos las canciones de la campaña. En el evento del domingo, una de las más usadas tenía una mezcla de épica con aires futboleros: “Vamo’, vamo’ Abelardo, que en primera tenemos que ganar”.    

La idea de los nunca y de los siempre también la reforzó un video al comienzo de su intervención. El audio no dejaba entender muy bien la narración, pero en la pantalla, a color, aparecieron figuras del deportes y la farándula, para luego dar paso a otras imágenes, en blanco y negro, de sus propia interpretación sobre quiénes son “los de siempre”. Aparecieron Iván Cepeda, Daniel Quintero, Gustavo Petro, Roy Barreras, Sergio Fajardo —en la foto convertida en meme en la que aparece dormido— e incluso el periodista Daniel Coronell

Volvió a hablar sobre Daniel Quintero: “La era de ‘Pinturita’ se acabó. ‘Pinturita’, el daño que le has hecho a Medellín no quedará impune”, dijo, y guardó silencio para recibir la ovación del público y para que entrara otra de las canciones reproducidas estratégicamente desde el control de sonido del evento. Dijo después que defenderá “la extrema coherencia de la gente berraca”, que “la libertad no se mendiga sino que se defiende” y que los parques no van a volver a estar llenos de ‘jíbaros’. 

Luego hizo un listado de organizaciones criminales a las que mencionó con nombre propio: los elenos, las Farc, los gaitanistas:  “Los voy a perseguir en cada una de sus madrigueras  —dijo—. O se someten a la ley o los voy a dar de baja con las armas y las leyes de la república”. Otra ovación y otra canción. 

Ya en el cierre de su discurso, juró defender la constitución de 1991 y al mismo tiempo dijo que quería enviarle un mensaje al presidente: “Vine a enfrentarte, Petro. A enfrentarte y a castigarte. Ya vas a ver lo duro que muerde el tigre”. Entonces, dijo que quería hacer una advertencia: aseguró que su campaña tiene “información de inteligencia” de que el gobierno y la campaña de Iván Cepeda tienen un plan “para incendiar a Colombia” y “alterar la voluntad popular”. Le puso fecha a esa acusación: que tienen todo preparado para el 28 y 29 de mayo con “las mingas”, “los elenos” y “las Farc”. Volvió a hablarle al presidente: “Te digo, Petro. Ni se te ocurra. Esto no lo para nadie”.

En los últimos minutos De la Espriella llamó a José Manuel Restrepo, que como pudo se metió brevemente a la cápsula blindada acompañado por su esposa y sus hijos. Luego invitó a su propia esposa, Ana Lucía Pineda. El show terminó como suele terminar un espectáculo de su tipo: el sonido en lo más alto con las canciones convertidas en gritos de guerra y una secuencia de luces mezcladas con las chispas que salían de la tarima.

Abajo, “los de siempre”, dejaron sus sillas y salieron rápidamente por la misma puerta VIP por donde ingresaron. En los pisos superiores “los nunca” se agolparon en una romería que buscaba las puertas secundarias mientras repetía un coro: “Fuera Petro, Fuera Petro”. 

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